
Hubo días en los que me sentí imparable, llenos de energía, llenos de días soleados y pajaritos cantando; de esas veces en que fluyes como pez en el agua. Agradezco esos días que le dan todo el empuje a lo que tenía planeado; agradezco esos días porque conecté increíble con mucha gente. Quisiera más de esos días, más de esa version de mi misma en la que me sentí feliz e imparable.
Pero hay días tan grises que, aunque el día esté soleado, todo se ve apagado. Me pasó el otro día cuando comenzaba a hacer frío y el día estaba algo nublado; me preguntaba si habrá sido eso lo que me condicionó a estar con la pila muy baja. Reconozco que estuve pensando mucho en algunos proyectos a futuro, pero luego reflexioné y concluí que era más que solo un día nublado y haber estado pensado de más.
¿Sabías que hay estudios documentados sobre una forma de depresión recurrente cuando hay poca exposición solar? Sobre todo en los días nublados, algo que afecta a las personas cuando están en oficinas y no les pega el sol. La luz solar regula la producción de serotonina, un neurotransmisor relacionado con el bienestar emocional, asícomo la melatonina, una hormona que regula los ciclos de sueño. Además de la producción de la vitamina D, relacionada con menor riesgo de depresión, ayuda a la salud ósea porque favorece la absorción del calcio y fortalece el sistema inmune. Es, quizás, una de las razones por las que los días nublados pueden ser un factor para sentirse bajoneado. Aunado a eso, existen diferentes factores que pueden afectar el estado de ánimo: desde un evento en particular, un pensamiento, el ciclo menstrual en las mujeres, preocupaciones comunes, estrés y, claro, dolor físico.
En esos días donde todo se siente raro, la mente puede distorsionar un poco la realidad. Les comparto un día en particular en el cual no me sentía bien con mi cuerpo: la ropa me molestaba, los ruidos fuertes no los soportaba, las conversaciones banales… no había energía para tolerar ni siquiera el paso de una mosca. Ese día llegaron pensamientos intrusivos que me hacían cuestionarme si era lo suficientemente buena en mi trabajo, si había logrado lo que me había propuesto, si tenía amigos, si era buena madre, esposa, amiga, si estaba en el lugar correcto, si había sido últimamente tóxica con algunas personas. Y luego pensé que en esos días suelo llenarme de preguntas difíciles de responder sobre mí misma.
¿Les ha pasado que quizás ya están algo cansados de la rutina? Quizás no dormiste bien últimamente, o tal vez sea hora de reconectar contigo, encerrarte un poco, pasar tiempo a solas, pensar, llorar, desahogarte, cargar pilas emocionalmente. Eso puede ser complicado cuando eres un adulto lleno de responsabilidades; de ahí por qué existen los fines de semana o los días de descanso. No todo es trabajo y responsabilidad; a veces el cuerpo pide más que solo descanso: a veces pide sol, mejor alimento, abrazos, risas y, quizás, algo de llanto.
Estos cambios no siempre son de origen emocional; a veces son más fisiológicos, y muchas veces no alcanzamos a percibirlos. El estado de ánimo está directamente relacionado con nuestro sistema biológico; el sistema nervioso, y sobre todo con nuestro cerebro, el cual regula elequilibrio en el cuerpo generando la homeostasis. Es tan inteligente que el cuerpo prioriza la supervivencia. Y loscambios en el estado de ánimo pueden estar siendo una señal de cambios en nuestro Sistema nervioso al intentarregularnos, esto se traduce a que el cuerpo pide muchasveces un tiempo fuera.
Puede ser que en ocasiones sea difícil explicar estos cambios en el estado de ánimo, en el caso de la irritabilidado la tristeza. Esto se puede estar relacionado con:
· Una señal de sobrecarga emocional
· Necesidad de descanso fisiológico
· Señal de un sistema nervioso desregulado
· Una manera en la que tu cuerpo trata de regularse bajando tu energía para que descanses
Es por eso que algunas veces te sientas irritable y no esprecisamente por que esté algo malo en ti, o en tupersonalidad.
Por eso aquí te dejo algunos tips para esos días de bajón emocional:
Cuando el cuerpo está pidiendo regulación, lo mejor es tratar de entenderlo, más que querer arreglarlo.
1. Nombra lo que sientes
El nombrar lo que sentimos, según James Gross, puede ser una buena manera de reducir la preocupación por el cambio emocional. Muchas veces es algo difícil de explicar a los demás; lo más importante es cómo te sientas tú y lo compasivo que puedes ser contigo, aunque no te sientas tan bien.
2. Sé autocompasivo contigo mismo
Algo muy importante de recordar es que incluso en un solo día puedes presentar diferentes emociones, y está bien. Somos seres emocionales y cambiantes, expuestos a diferentes estímulos a diario. Las emociones son algo por lo que transitamos cada día; sin embargo, cuando la emoción es recurrente, como en el caso de la tristeza, es ahí cuando nos puede causar preocupación e incluso vergüenza. Por eso, ser comprensivo contigo mismo ante los cambios emocionales es esencial para poder sobrellevar esa etapa. Recuerda que puedes pedir ayuda.
3. Baja un poco la exigencia
La fatiga emocional está muy relacionada con la sobrecarga del sistema nervioso. Esto quiere decir que a veces puedes posponer algunas decisiones, hacer menos y, sobre todo, evitar evaluarte tanto (“debería estar mejor”, “no di suficiente”).
4. Regular el cuerpo
El sistema nervioso requiere de ciertas acciones que pueden mejorar el estado de ánimo. Algunas acciones sencillas son:
– Salir a la luz natural
– Caminar de 10 a 20 minutos al día
– Practicar respiración pausada o en ciclos
– Nutrir tu cuerpo con alimentos saludables
5. Permítete sentir sin tratar de corregirlo
Desde la terapia de aceptación, Steve Hayes propone varios puntos interesantes:
• Resistir la emoción suele intensificar el malestar
1. Cuando no queremos sentir eso que incomoda, puede escucharse algo así: “ya no quiero sentirme así”, “es horrible sentirse así”.
2. Puedes probar cambiando la frase: “puedo sentirme así hoy sin que signifique algo malo”.
6. Conecta con tu red de apoyo
El conectar con seres queridos puede ser un estabilizador emocional en esos días grises:
• Manda mensaje a alguien
• Escucha a alguien
• No te aísles completamente
7. Permítete descansar
A veces no necesitas “resolver tu vida”, sino dejar descansar al sistema:
• Toma un baño relajante
• Bebe un té relajante
• Ponte ropa cómoda
• Descansa el tiempo que necesites
Hay días en los que no estamos mal, solo estamoscansados, sobreestimulados y saturados tal vez, y muchasveces se ve reflejado a nivel emocional. En esos días, en lugar de exigirte y tratar de cambiarlo, puedes optar por aceptar la vulnerabilidad de no poder siempre con todo. Lo más sano es tratarnos con la mayor amabilidad posible, sin tratar de autoexigirnos o estar “siempre de buenas”.
Te saluda Diana Carreño, tu psicóloga de corazón. Te deseo un excelente día, esperando que ese momento de calma y reflexión llegue a ti en el momento que más lo necesites.
Fuentes:
• Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271–299. https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.3.271
• Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An experiential approach to behavior change. New York: Guilford Press.