Ciencia Y Tecnología

Tiempo de pantalla en niños: este es el límite recomendado para cuidar su lenguaje y sueño

Uno de los principales riesgos identificados es la disminución de las conversaciones y el intercambio comunicativo entre menores y sus cuidadores

Durante los primeros años de vida, el desarrollo infantil atraviesa una etapa de avances acelerados en áreas como el lenguaje, la atención y la autorregulación emocional

En este periodo, las capacidades socioemocionales también experimentan un notable crecimiento, por lo que surgen diversas interrogantes sobre el impacto de la tecnología en la vida cotidiana de los niños y niñas, de acuerdo con la Dra. Mónica Ancira Moreno, encargada del Observatorio Materno Infantil de la Universidad Iberoamericana.

El debate actual no gira únicamente en torno a si el uso del teléfono móvil resulta positivo o negativo para los pequeños. Más bien, plantea que la reflexión debe considerar factores como la edad de inicio, la duración del uso, el tipo de contenidos y las actividades que se ven desplazadas por el tiempo frente a pantallas. La interacción directa con el entorno y con otras personas sigue siendo fundamental para el aprendizaje durante la infancia temprana.

La investigadora destacó que ninguna pantalla puede suplir la riqueza de las respuestas humanas, las expresiones faciales, los sonidos y las interacciones reales que se producen durante el juego y la convivencia familiar. Estas experiencias resultan insustituibles para el desarrollo integral de los infantes.

Interacción humana y adquisición del lenguaje

Uno de los principales riesgos identificados por la especialista es la disminución de las conversaciones y el intercambio comunicativo entre menores y sus cuidadores. Para que los niños desarrollen habilidades lingüísticas, no basta con escuchar palabras, requieren interacción directa y respuestas constantes. Cuando el tiempo frente a una pantalla reemplaza estos momentos, se pierden oportunidades valiosas para fomentar el habla y la comprensión.

La experiencia del juego, la exploración y el establecimiento de relaciones sociales también se ven afectadas, ya que durante la infancia temprana, el aprendizaje ocurre principalmente al observar, experimentar y recibir retroalimentación de los adultos que rodean al menor. Limitar estos entornos puede influir negativamente en el desarrollo de competencias clave.

Asimismo, el proceso de aprender a hablar depende de la calidad y cantidad de intercambios con personas reales. Las aplicaciones y videos no pueden reemplazar la reciprocidad y el diálogo necesario para que los menores adquieran confianza en su comunicación.Infografía con la foto de un niño frente a una tableta, seis íconos con explicaciones sobre la infancia y una indicación de una hora diaria.Una infografía detalla los impactos del uso de dispositivos en el desarrollo infantil y fija en una hora diaria la recomendación máxima para niños de dos a cuatro años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La influencia de las pantallas en el sueño y las rutinas

Otra preocupación relevante se relaciona con el descanso, la exposición a dispositivos electrónicos, sobre todo antes de dormir, puede reducir tanto la cantidad como la calidad del sueño en los menores, especialmente en los primeros años de vida. Entre los dos y tres años, los niños todavía necesitan siestas para su recuperación física y mental.

Dormir menos de lo necesario se traduce en dificultades para prestar atención, aprender y regular las emociones. Por esta razón, la Dra. Ancira Moreno recomendó establecer momentos libres de tecnología, particularmente antes de acostarse.

Además, el uso sistemático del móvil para calmar berrinches o entretener a los niños puede limitar su capacidad de tolerar la frustración o el aburrimiento. Es necesario permitir espacios para que los pequeños imaginen y busquen alternativas de entretenimiento potencia su creatividad y autonomía.

Consecuencias físicas y hábitos en la infancia

El uso excesivo de pantallas no solo afecta el desarrollo cognitivo y emocional, sino que también puede reducir la actividad física. Cuando el tiempo dedicado a herramientas digitales desplaza el juego activo, se favorece la inactividad y se incrementa el riesgo de problemas metabólicos.

Otro aspecto a considerar es la exposición constante a contenidos que promuevenalimentos ultraprocesados bebidas azucaradas. Si bien la investigadora aclaró que el celular en sí mismo no causa obesidad, la combinación de menor movimiento, alteraciones en el sueño y consumo de estos productos puede generar rutinas poco saludables.

Los menores de un año no deberían tener contacto con pantallas. Para quienes tienen entre dos y cuatro años, una hora diaria es un máximo orientativo, nunca un objetivo a cumplir. El riesgo principal reside en todo lo que se deja de hacer: dormir, moverse, jugar, hablar, explorar y fortalecer vínculos familiares

con información de Infobae