Editoriales

Sensatez y Prudencia

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

“Ya viene el esposo, salgan a su encuentro”

Mateo 25, 1-13

¿Se puede caminar en la vida con las luces apagadas? Desde

que el ‘tengo o no tengo ganas’ hizo su aparición como el

principal motor de la vida, encontramos una gran cantidad de

pilas descargadas y aceite quemado tirado en el camino. Por

otra parte, cuando alguien quiere continuar caminando con

sentido y dinamismo, habla de la necesidad de recargar pilas

para lo que se ofrezca en el andar. La búsqueda de motivaciones

sólidas para luchar y ‘salir adelante’ en la vida es señal de

sensatez, prudencia, fidelidad, responsabilidad.

No siempre salen las cosas como pensamos y deseamos.

Estamos sometidos a diversos factores, unos dependen de

nosotros, otros no están en nuestras manos. La experiencia de

fragilidad y de inseguridad que estamos viviendo puede

llevarnos a diversos estados de ánimo. Las tentaciones de la

evasión, la indiferencia, la irresponsabilidad están presentes de

diversos modos. A veces sentimos y pensamos que ya no

podemos más y nuestra esperanza se debilita; pareciera que el

aceite de la vida está agotado o por agotarse. Ante esta situación

algunos dejan apagar la lámpara de la fe y de la esperanza.

El evangelista Mateo ve, posiblemente, signos de este tipo en la

comunidad cristiana en la que sirve y alerta sobre lo que puede

pasar si no hay una fe sólida en Dios, previsión y sensatez en la

espera. En la parábola de las diez doncellas invitadas a la boda,

el énfasis se pone en la forma de esperar al esposo. Aunque las

diez llevan el vestido de bodas y cargan con sus lámparas, no

todas llevan la reserva de aceite. Solamente las jóvenes sensatas

y prudentes pueden participar en la fiesta; las otras no. Un

pequeño descuido en la previsión puede traer graves

consecuencias.

A unos días de terminar el Año Litúrgico 2026, el mensaje es

claro: la sensatez es expresión concreta del sentido común de lafe, de una voluntad previsora, de nuestra corresponsabilidad

hacia el futuro. Lo contrario sería terca necedad, superficialidad

frívola, imprudencia fatal. La preparación para salir al

encuentro del esposo (Cristo) no es un asunto de última hora.

Tampoco podemos esperar que otros salgan al quite en el último

momento. Mantener la lámpara encendida, con su respectiva

reserva de aceite, es hacer que la fe se convierta en motor de

una esperanza activa y responsable. La experiencia nos enseña

que las irresponsabilidades hacia el bien común generan

enfermizas dependencias. Las presentes y futuras generaciones

lo pagarán.

La lámpara para salir al encuentro con Cristo en la vida y en la

muerte se encendió el día de nuestro bautismo. Si crecemos y

nos educamos en la fe, participamos en los sacramentos,

practicamos la caridad solidaria como estilo de vida, tendremos

la reserva de aceite en/para cualquier circunstancia. Entonces

la sensatez se convertirá en corresponsabilidad, la esperanza se

cumplirá y el amor moverá los corazones en la misma dirección

de las previsiones.

Con mi afecto y bendición en tiempos complejos para servir.

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas