Qué es Bedazzlear, la tendencia que deja atrás el ‘clean look’ y nos regresa a los años 2000

Pese a que en redes sociales se viralizó una estética minimalista y con colores neutros, esta dinámica llega para agregarle un poco de color a tus accesorios
El minimalismo pulcro, los tonos neutros y la dictadura del rostro lavado están perdiendo su reinado en la cultura pop. Después de años de hegemonía del denominado clean look —que promovía peinados impecables, maquillaje invisible y un estilo sobrio—, la moda urbana y las redes sociales han dado un giro drástico hacia la extravagancia con la llegada de bedazzlear.
La nueva obsesión colectiva se llama Bedazzlear (o bedazzling), una técnica de decoración que consiste en cubrir desde la ropa hasta la piel con cristales, diamantes de imitación, pedrería y mucho brillo.
Esta corriente no solo representa una evolución estética, sino un auténtico viaje de nostalgia hacia la primera década del siglo XXI. Inspirada en la icónica era del Y2K, la tendencia recupera la esencia festiva y desenfadada de figuras como Paris Hilton, Britney Spears o Christina Aguilera, redefiniendo la manera en que la Generación Z y los millennials entienden la personalización de su imagen.
Esta tendencia se encuentra en todas las redes sociales. (Redes sociales)
Del ‘Clean Look’ al exceso: el origen y significado de ‘Bedazzlear’
El término proviene directamente del legendario aparato Bedazzler, un invento comercializado a finales de los años 70 y popularizado masivamente durante los 90 y 2000. El dispositivo permitía incrustar remaches, tachuelas y pedrería en prendas de mezclilla, bolsas o cinturones mediante un mecanismo manual.
Hoy en día, el verbo bedazzlear se ha castellanizado en la jerga de la moda para describir el acto de aplicar pedrería reflectante (rhinestones) sobre prácticamente cualquier superficie. La diferencia radica en que la aplicación actual ha dejado de ser exclusiva de la vestimenta para tomar el control de la belleza, el peinado y los accesorios cotidianos.
El declive del clean look responde al cansancio generacional hacia la sobriedad forzada. Mientras que la estética del “lujo silencioso” priorizaba la discreción, el bedazzling apuesta por el “máximo impacto”: llamar la atención, reflejar la luz y transformar objetos ordinarios en piezas de arte cargadas de textura y color.
Esta tendencia se encuentra en todas las redes sociales. (Redes sociales)
Accesorios, maquillaje y ropa: los mejores lugares para personalizar
El fenómeno del bedazzling ha permeado diversos sectores del estilo personal, adaptándose tanto a eventos nocturnos como al uso cotidiano:
- Moda y Textil: Los pantalones de mezclilla con incrustaciones en los bolsillos traseros, las chamarras vaqueras intervenidas, los tops de malla brillante y los cinturones con hebillas saturadas de cristales han vuelto a los aparadores principales.
- Maquillaje y Rostro: La influencia de series de televisión y festivales de música ha consolidado el uso de gemas adhesivas en los pómulos, alrededor de los ojos o bordeando las cejas, sustituyendo al iluminador tradicional por puntos de luz tridimensionales.
- Cabello y Peinados: El uso de selladores térmicos especiales para fijar pequeños cristales en mechones de cabello, trenzas o recogidos pulidos ha tomado las plataformas digitales, convirtiéndose en el peinado estrella de las alfombras rojas y fiestas nocturnas.
- Accesorios e Hiperpersonalización: La tendencia se extiende más allá del cuerpo. Es común ver carcasas de teléfonos celulares, botellas de agua reutilizables, audífonos e incluso calzado deportivo completamente cubiertos de pedrería pegada a mano.
Esta tendencia se encuentra en todas las redes sociales. (Redes sociales)
Un acto de autoexpresión y nostalgia
Más allá de ser una moda pasajera, especialistas en tendencias afirman que el auge de bedazzlear responde a la necesidad de recuperar la diversión y el proceso artesanal en el vestir. En un mundo dominado por la producción en masa y el diseño minimalista estandarizado, personalizar una prenda con gemas brillantes devuelve al usuario el control sobre su propia identidad visual.
El regreso de los años 2000 través del bedazzling demuestra que la moda es un ciclo ininterrumpido. El maximalismo brillante ha vuelto para reclamar su lugar, recordando que, de vez en cuando, el exceso, la nostalgia y el brillo sin timidez son la mejor manera de marcar estilo.
con informacion de Infobae