Editoriales

La mujer que materna

¨Mientras celebramos la maternidad, pocas veces hablamos del desgaste emocional que muchas mujeres viven en silencio. ¨

Estamos en un mes muy especial, en el cual se celebra la vida y a quien la da y la sostiene: hablamos de mamá. Y aunque muchas veces la maternidad está cargada de estereotipos y expectativas muy altas, ser madre implica una gran responsabilidad y, en muchos casos, un importante riesgo para la salud mental de quien materna.

El pasado 6 de mayo se celebró el Día Mundial de la Salud Mental Materna, con el objetivo de sensibilizar a la población acerca de la importancia de la salud mental durante el embarazo y el posparto, así como de mejorar los recursos destinados por los gobiernos para la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales en esta etapa.

Considero importante hablar de este tema para visibilizar, lo más posible, las situaciones que afectan a las mujeres durante la maternidad. Necesitamos crear conciencia, sensibilizarnos y aprender a ser más empáticos con nosotras mismas y con las demás madres.

Para muchas personas, la maternidad representa una etapa hermosa, llena de ilusión y esperanza; una nueva vida puede traer alegría, unión y luz a las familias. Sin embargo, aunque pueda ser una experiencia muy esperada y significativa, la realidad es que muchas mujeres sufren las consecuencias físicas, emocionales y psicológicas que implican el embarazo y el posparto.

Existen numerosos factores de riesgo que pueden afectar la vida de una mujer en esta etapa: factores biológicos propios del embarazo y el posparto, factores sociales, económicos y psicológicos, entre otros. Todos ellos pueden contribuir al aumento del estrés y provocar cambios en el estado de ánimo de la madre, afectando también a quienes la rodean: la pareja, los hijos, la familia, las amistades, el entorno laboral y la sociedad en general.

Y hablo de una “nueva etapa” porque, aunque una mujer ya tenga más hijos, cada embarazo y cada maternidad son diferentes. Cada experiencia trae cambios en la rutina, en el cuerpo, en las emociones y en la dinámica familiar. Estos cambios pueden impactar directamente en la salud mental, especialmente cuando existe una sobrecarga emocional o pocas herramientas para manejar el estrés y las emociones.

Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran la depresión durante el embarazo, la depresión posparto y otros trastornos relacionados con la salud mental perinatal. Cuando estos padecimientos no son atendidos a tiempo, pueden prolongarse y evolucionar hacia trastornos más graves, como la distimia o el trastorno depresivo mayor. Aunque las diferencias entre ellos suelen relacionarse con la intensidad y duración de los síntomas, todos pueden afectar profundamente la calidad de vida de la mujer.

Otra de las consecuencias preocupantes del deterioro de la salud mental materna es el impacto que puede tener no solo en la madre, sino también en quienes la rodean, especialmente en el bebé. En casos graves, los problemas emocionales pueden derivar en omisión de cuidados, dificultades en el vínculo afectivo e incluso situaciones de maltrato infantil. También pueden presentarse otras conductas de riesgo, como el consumo de sustancias.

Durante mis estudios de la Maestría en Terapia Cognitivo-Conductual surgió mi interés por estudiar la depresión durante la maternidad. Fue entonces cuando comprendí que el simple hecho de estar embarazada ya representa un factor de vulnerabilidad para la salud mental de la mujer. Por ello, considero fundamental monitorear el bienestar emocional durante este periodo y realizar evaluaciones oportunas mediante herramientas específicas, como la Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo, utilizada para detectar síntomas de depresión perinatal y posparto. Además, pueden implementarse otros cuestionarios que ayuden a identificar diferentes problemáticas de salud mental de manera temprana.

Sin embargo, también es importante difundir ampliamente este tema, porque muchas mujeres han normalizado sus síntomas al grado de ignorarlos, atribuyéndolos únicamente al cansancio o a “lo normal” de la maternidad. Esto provoca que muchas veces no se identifiquen las señales de alerta, no se busque ayuda profesional a tiempo y no se construyan redes de apoyo adecuadas.

Y es verdad —lo digo también desde la experiencia— que durante la maternidad puede sentirse mucha soledad. Muchas mujeres dejan de salir o de socializar, ya sea por cansancio, por falta de tiempo o por el proceso de adaptación a esta nueva etapa. Esto puede limitar sus posibilidades de sentirse acompañadas o comprendidas.

A veces las amistades también se distancian al no compartir las mismas prioridades o estilos de vida. En otras ocasiones, la propia mujer decide aislarse porque se siente más agotada, más ocupada o simplemente sin ánimo para convivir. Cada maternidad se vive de manera distinta, y estoy segura de que muchas mujeres podrían tener opiniones y experiencias muy diferentes sobre lo que significa ser madre.

Durante este periodo pueden presentarse distintas afectaciones emocionales. Entre las más comunes se encuentran la depresión gestacional y la depresión posparto. También existen los llamados “baby blues”, el cual es un fenómeno que suele presentarse en algunas mujeres los primeros días después del parto, las características son síntomas leves de depresión y suelen durar no más de 15 días, que no son lo mismo que una depresión y afectan de manera diferente a quien los vive.

Los síntomas de la depresión en el periodo perinatal —lo cual se refiere a la depresión cuando se presenta durante la gestación y después del parto— corresponden a un padecimiento que puede deberse a múltiples factores, tanto biológicos, propios de esta etapa, como psicológicos, sociales y económicos, los cuales pueden afectar de manera significativa la vida de muchas mujeres en el mundo.

Además de los cambios emocionales, durante el periodo perinatal pueden aparecer otras condiciones médicas como aumento de peso, preeclampsia, diabetes gestacional u otras complicaciones físicas. Todo esto puede incrementar el estrés y contribuir al deterioro emocional de la mujer.

La depresión materna puede implicar cambios importantes en el estado de ánimo, sentimientos de tristeza persistente, irritabilidad, agotamiento extremo, culpa, ansiedad, aislamiento y dificultades para disfrutar la maternidad. Por eso es tan importante hablar del tema, informar, acompañar y recordarles a las madres que también merecen ser cuidadas.

Es por eso que en esta ocasión te doy 10 consejos para que cuides de ti. Si estás embarazada o si ya eres mamá, oincluso si estás en etapa de crianza, estos consejos pueden ser de ayuda para ti, que estás viviendo alguna de estas etapas:

1. Priorízate ante todo. Tu salud y tu bienestar son también el bienestar de tu bebé. Si tú no estás bien, puede ser difícil poder hacerte cargo de alguien más. Prioriza tu salud y tu bienestar emocional y físico.

2. Valida tus emociones. Es entendible que muchas veces puedas sentir que no estás sabiendo hacer las cosas como esperabas o que las cosas no salgan como deseabas. Sin embargo, es importante que puedas expresar lo que estás sintiendo y pensando. Siempre puede haber alguien dispuesto a escucharte.

3. Evita aislarte demasiado. Es verdad que en los primeros días y meses la prioridad es la recuperación del cuerpo después del parto. Incluso en el embarazo el descanso se vuelve una prioridad; sin embargo, el aislamiento prolongado es una de las situaciones que pueden llevar a las personas a presentar síntomas de depresión.

4. Cuenta con redes de apoyo que puedan animarte y sostenerte en momentos difíciles. Puede ser familia, pareja, amigos o grupos de apoyo.

5. Identifica cambios en tu estado de ánimo de manera inmediata para prevenir y atender cualquier síntoma de depresión.

6. Evita normalizar conductas y situaciones como no descansar, no pedir ayuda, el exceso de trabajo, que no validen cómo te sientes o no recibir apoyo o vivir en entornos de violencia, el entorno en el que te rodeas influye de manera directa en tu estado de ánimo y en tu salud mental. 

7. Aprende sobre emociones y manejo del estrés. Esto te permitirá hacer frente a esta nueva etapa que estás viviendo y a las que están por venir. Recuerda que fortalecerte emocionalmente puede prepararte para afrontar de manera más efectiva cualquier dificultad y, sobre todo, resolver problemas desde la regulación emocional. Esto lo puedes aprender de manera autodidacta, mediante diferentes textos sobre inteligencia emocional, o bien puedes acudir con tu psicólogo de confianza.

8. Realiza actividades placenteras que puedan ayudarte a regularte emocionalmente. Recuerda que no todo es estrés y que también puedes disfrutar cada etapa de tu vida. Estas actividades pueden ser aquellas que te ayuden a generar oxitocina, endorfinas, entre otras sustancias relacionadas con el bienestar.

9. Cuida tu alimentación. Recuerda que es importante consumir alimentos que nutran tu cuerpo y ayuden a mejorar tu estado de ánimo. Somos lo que comemos, y la calidad de nuestros alimentos puede reflejarse, por ejemplo, en la reducción de la inflamación intestinal y en contribuir a tener mayor energía, entre otros beneficios para tu cuerpo.

10. Saber pedir ayuda es fundamental para poder avanzar. Recuerda que muchas veces, ante el estrés, podemos ver nublada la posibilidad de resolver situaciones que nos abruman. Por más pequeña que sientas que es la dificultad —como querer descansar o tomar un baño—, es válido pedir ayuda para poder incluso sentarte a comer y disfrutarlo. Y si se trata de tu salud mental y emocional, pedir ayuda profesional también es parte de priorizarte.

Actualmente existen comunidades preocupadas por la salud mental materna; puedes acudir a ellas para sentirte acompañada durante tu maternidad y crianza.

¨Recuerda que no estás sola, solo necesitas empezar a priorizar lo más importante en tu vida, TÚ, y comenzaras un mundo de posibilidades a tu alrededor. ¨

Te mando un abrazo, esperando que este mensaje de reflexión y de calma llegue a tu vida cuando más lo necesites, te escribe tu psicóloga de corazón Diana Carreño.

Referencias:

Organización Mundial de la Salud. (2022). Salud mental materna. 

American Psychological Association. (2023). Perinatal Depression and Anxiety