Editoriales

Conflictos y Reconciliación 

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

“Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado”

Mateo 18, 15-20

El mes de septiembre contiene sabores y aromas especiales.

Este año hay que añadirle el inicio de un nuevo ciclo escolar y

las precampañas de campañas adelantadas… Los tiempos

nuevos suelen provocar tiempos sin reloj y reglas que no son

reglas para todos.

Los obispos de México se reúnen del 7 al 11 de septiembre con

el fin de actualizarse en temas emergentes y discernir juntos

qué acciones pastorales emprender para ser fieles a Dios y

responder adecuadamente a los desafíos de las nuevas culturas

y las necesidades de los fieles cristianos. Fraternidad episcopal,

ecos de la encíclica Magnifica Humanitas, alfabetización

digital, taller de herramientas digitales, IA en el día a día

pastoral, acompañamiento vocacional en la era digital y temas

varios de la tesorería de la CEM son tópicos a reflexionar y

compartir en un ambiente de convivencia y compromiso.

En una sociedad decididamente plural es normal que se

susciten situaciones nuevas que piden respuestas adecuadas.

La complejidad de los conflictos que no estaban en nuestras

agendas pide atención especial de parte de personas,

comunidades e instituciones. Los servicios pastorales, las

relaciones interpersonales, el liderazgo de los pastores, la

misión de la Iglesia… se ponen a prueba en todo momento. El

encuentro fraternal en el que vamos a participar busca

encontrar caminos de respuesta.

En el texto evangélico de este domingo, Jesús aborda el tema de

los conflictos en la comunidad y la reconciliación. No da recetas,

ni describe tutorías e instructivos fáciles. Más bien va al

espíritu que debe animar a una comunidad en la resolución de

sus problemas. Sabe muy bien que en el seno de la comunidad

de discípulos (la Iglesia) no todo irá sobre ruedas. Habrá

tensiones, divisiones, tormentas, ambiciones, heridas,traiciones… Seguir a Jesús no significa dejar de ser personas

con todo lo que esto conlleva para afrontar el pecado y sus

consecuencias. ¿Qué hacer y cómo tratar al hermano en esas

situaciones? ¿Buscar siempre la reconciliación?

Jesús propone un camino progresivo: la reconciliación personal;

la reconciliación a través de la mediación de otros y la

intervención de la comunidad como último recurso ya que es la

garante de cuanto Jesús nos enseñó. Si las cosas no mejoran, el

hermano se sentirá excluido de la comunidad ya que eligió

permanecer en su punto de vista antes que en el de la

comunidad. Sin embargo, no quedará sin el cariño y la

misericordia debida a pequeños y pecadores. En este contexto

de preocupación por los débiles de la comunidad Mateo sitúa el

compromiso de Dios de concedernos cuanto le pidamos.

La propuesta es clara: el punto de partida es Dios, compasivo y

misericordioso; el punto de llegada, la generosa compasión

hacia el hermano. En este espíritu, la responsabilidad de la

comunidad y de cada miembro debe hacerse visible en la

preocupación por los más débiles. Quizás nos parezca poco

práctico, pero es lo único que puede mover las montañas de

egoísmo y soberbia que están a la raíz de tantos conflictos.

Bendigo sus ires y venires para el bien en este mes patrio.

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas