
Los candidatos gandallas
Además del dinero que se embolsan los candidatos gandallas, presionan a los punteros con dividir el voto; y claro, negocian más dinero, puestos para su gente y contratos de obra o proveeduría para sus empresas.
En la época del Priato, levantaban la mano para ser gobernador de su estado 20 aspirantes y suspirantes, pero todos sabían que el privilegiado sería elegido por el Presidente en turno.
Pero en la época del dominio hegemónico tricolor cabían todos: al segundo lugar lo hacían secretario de Gobierno, al tercero lo convertían en oficial Mayor, al cuarto lo mandaban al Senado de la República, al quinto a la Cámara de Diputados federal y al sexto al congreso local.
Al séptimo lo hacían alcalde de su pueblo, al octavo síndico procurador, y al noveno regidor; al décimo le daban parques y jardines o licencias, y al vigésimo, una lana para que ya no estuviera molestando.
Con las encuestas de Morena, pasa exactamente lo mismo: caben todos, aunque sólo uno -el que diga la Presidenta Sheinbaum- aparecerá en la boleta. Los otros serán contemplados para otra encomienda, nada despreciable. ¿Pero qué hay en las casas de enfrente? En la oposición, según los ejercicios demoscópicos, en muy pocas entidades tienen posibilidades.
En Aguascalientes y Querétaro, las cosas se ven decididas; y muy competidas en Nuevo León y Chihuahua, donde seguramente vivirán la alternancia. En otras palabras, perderán Samuel García y Maru Campos.
¿Pero por qué tanta pelea en los estados donde parece que ya la tiene ganada la coalición Seguiremos Haciendo Historia? La respuesta es sencilla: porque los candidatos opositores harán un gran negocio.
Los candidatos gandallas ven aparecer en la boleta como un business personal, porque estafan a empresarios inocentes, con promesas falsas de contratos a cambio de cash.
Claro, esto puede constituir un delito, como peculado, cohecho, financiamiento ilícito, pero así juegan muchos en todo el país. Con el argumento de que son distintos, los candidatos gandallas saben que no cobrarán el premio mayor de la Lotería Nacional, pero cobrarán el premio de consolación por adelantado.
La campaña dura máximo 120 días, recaudan todo lo que puedan, gastan lo mínimo indispensable, suben algo a las redes sociales, participan en cinco eventos visibles, ofrecen entrevistas en la radio, acuden a los debates, y el resto para su bolsa.
Además del dinero que se embolsan los candidatos gandallas, presionan a los punteros con dividir el voto; y claro, negocian más dinero, puestos para su gente y contratos de obra o proveeduría para sus empresas.
En otras palabras, veremos en el 2027 meros candidatos testimoniales, que saben de antemano que no ganarán, pero que monetizarán muy bien su registro, le verán la cara a empresarios inocentes, y en unos cuantos meses acrecentarán sus carteras.
Pero mientras la fiscalización sea posterior y las sanciones no siempre disuasorias, seguirán haciendo un muy buen negocio, los candidatos gandallas.
COLOFÓN:
+La gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, aún deshoja la margarita.
+Es una decisión de ella, y de nadie más. A la dirigencia del PAN ni la tomará en cuenta.
+¿Toño Martín del Campo o Leo Montañez? ¿Quién le sería más leal?
POR GUSTAVO RENTERÍA
COLABORADOR
@GustavoRenteria
gustavo@gusartelecom.com.mx