
La obesidad en el gato
Podemos decir que un gato tiene sobrepeso cuando su peso supera en un 15% a su peso ideal, y es obeso cuando está por encima del 30%. Y la mejor forma de valorar el peso ideal es mediante el examen del profesional del estado de condición corporal del animal (en el caso de los gatos de raza el estándar contempla el peso, pero en general es mejor que sea el veterinario quien lo valore).
Por regla general podemos decir que un gato en óptimo peso no debe presentar “abdomen colgante” y sus costillas deben ser palpadas fácilmente al pasar suavemente la mano sobre ellas.
Si presenta un acúmulo de grasa sobre el vientre, o no somos capaces de encontrar las costillas tras un suave paso de la mano en la zona correspondiente, debemos plantearnos que el animal, como poco, tiene sobrepeso.
La obesidad se produce cuando hay un desequilibrio entre la energía ingerida a través de los alimentos y el gasto de energía realizado. Si el animal come más de lo que gasta en su día a día, evidentemente, aumentará de peso; si adecuamos el consumo de alimento a la situación real del animal, su organismo tendrá un equilibrio lógico entre “entradas” y “salidas”, entre “ingresos” y “gastos”.
Las causas que favorecen la obesidad son la esterilización, la vida en interior, la falta de ejercicio, los “caprichos” en la alimentación, el alimento a voluntad o, incluso, algunos trastornos del comportamiento como el estrés.
Curiosamente, una de las mayores dificultades con las que se encuentra un gato para combatir este problema es… su propietario: el animal no abre el saco de alimento para administrarse una cantidad exagerada del mismo, ni mezcla el alimento seco con alimentos caseros, ni sabe abrir la nevera ni los muebles de la cocina.
Y el problema no es sólo de “administración inadecuada de alimento” (en cantidad o “tipo”), sino de que los propietarios no reconocen que su gato tiene sobrepeso ni entienden que esto en sí es un gran problema con serias consecuencias.
Todos los veterinarios hemos escuchado todo tipo de excusas y justificaciones al sobrepeso o a la obesidad del animal: “pues no come tanto”, “¡¡si el pobre pasa hambre!!”, “¿cómo no le voy a dar algo más con la carita que me pone…?”
En muchos casos la situación es aún más compleja, ya que la obesidad del animal y del propietario es compartida en un 45% de los casos.
Una cosa que debemos tener muy presente es lo fundamental, lo primordial de una correcta alimentación del cachorro.
Un gatito con sobrepeso, un gatito obeso tiene todas las papeletas para ser un adulto con el mismo problema; un gatito correctamente alimentado antes de llegar a su etapa adulta, que mantenga su peso adecuado, tendrá menos riesgos de padecer este tipo de problema en su edad adulta y sénior.
¿Y por qué es tan peligrosa la obesidad?
Sería muy extenso decir todo lo que puede provocar la obesidad, todo lo que puede alterar de forma directa o indirecta, de forma temprana o a medio y largo plazo pero, al menos, daremos un pequeño apunte de los principales problemas que desencadena la obesidad:
– Disminución de la actividad física.
– Disminución de la expectativa de vida.
– Predisposición a patologías: articulares, respiratorias, cardíacas, circulatorias, hepáticas, reproductivas, metabólicas, como la diabetes, tumorales, etc.
Teniendo tan claro por qué es tan importante combatir la obesidad, intentemos dar unas pautas sencillas para su solución:
– Es necesaria la absoluta participación del propietario.
– Se valorarán todas las causas de la obesidad: alimentarias, patológicas…
– Se valorará el peso ideal del animal y el peso real.
– Se aplicarán dietas específicas adaptadas a la edad, el modo de vida y las características de cada gato.
– Se controlará la ingesta pesando la ración diaria.
– Se programarán planes de juego (mejor unos minutos varias veces al día que una larga sesión los fines de semana) con juguetes interactivos como plumeros, cañas o láseres.
– Se evitarán los “extras”.
– Se establecerá un plan de revisiones periódicas con control del peso.
Si estamos convencidos del problema, y si seguimos las pautas del profesional, podemos estar seguros de que nuestro gato no sólo recuperará la línea, recuperará algo mucho más importante: su salud.
Los “extras” son demoledores en el proceso de adelgazamiento: Por poner un ejemplo, si a un gato de 4 Kg. le damos 30 g. de corteza de jamón de york ,apartede su comida racionada, estamos aportándole el doble de calorías que necesita .
REVISION: M.V.Z. Fidel Lozano Gaspar
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