Editoriales

Elevar la energía ante la adversidad

Se respira un ambiente de tensión. La incertidumbre inquieta, el miedo se hace presente y, en ocasiones, hasta el sueño se ve afectado. ¿Qué está pasando en nuestra ciudad? ¿Qué podemos hacer ante esta situación? ¿Cómo recuperar la tranquilidad cuando nuestro entorno parece recordarnos constantemente que algo no está bien?

La violencia irrumpe en la vida cotidiana y altera esa sensación de seguridad que tanto valoramos en nuestro pueblo mágico. Ante los acontecimientos recientes, las recomendaciones de extremar precauciones, resguardarse y mantenerse informados buscan proteger lo más importante: nuestra vida y la de nuestros seres queridos.

Pero, en medio de esta realidad, surge una pregunta necesaria: ¿cómo podemos cuidar nuestra energía emocional cuando el miedo amenaza con ocupar todos nuestros pensamientos?

Hablar de elevar nuestra energía no significa ignorar lo que sucede, fingir que todo está bien ni negar la realidad. Significa aprender a cuidar nuestro mundo interior incluso cuando las circunstancias externas son difíciles. No siempre podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos encontrar maneras de responder a ello sin permitir que el miedo dirija cada momento de nuestra vida.

¿Y cómo podemos comenzar?

1. No permitas que el miedo ocupe todo tu mundo interior.

Cuando escuchamos noticias sobre persecuciones, ataques armados o hechos violentos, es natural sentir temor, preocupación e impotencia. Sin embargo, estar expuestos constantemente a imágenes y relatos de violencia puede aumentar nuestra angustia y mantenernos en un estado permanente de alerta.

Informarnos es importante, pero también lo es reconocer cuándo necesitamos hacer una pausa. No tenemos que consumir cada video, leer todos los comentarios ni permanecer conectados durante horas para comprender la gravedad de lo que sucede.

2. Cuida aquello a lo que le das tu atención.

Nuestra atención es un recurso valioso. Aquello que observamos, escuchamos y repetimos mentalmente influye en nuestras emociones y en la manera en que experimentamos el día.

Mantenernos informados mediante fuentes confiables es una medida de prevención; permanecer pendientes de rumores o reproducir imágenes violentas una y otra vez puede incrementar innecesariamente nuestra ansiedad. Elegir con conciencia qué información consumimos también es una forma de autocuidado.

3. Crea momentos que te devuelvan estabilidad.

Si estos días decides permanecer en casa o tus actividades laborales se han visto modificadas por las recomendaciones de seguridad, procura que el tiempo no se convierta en una espera interminable, alimentada por la preocupación.

Busca pequeños momentos de gratitud, escucha música que te agrade, descansa, prepara algo que disfrutes, comparte tiempo con tu familia o dedica unos minutos a la oración o la meditación, si forman parte de tus preferencias.

No se trata de obligarte a sentirte bien ni de negar que tienes miedo. Se trata de recordar que, incluso en los días difíciles, todavía existen espacios de calma, afecto y bienestar que merecen nuestra atención.

4. Transforma tu energía en acciones constructivas.

Las situaciones de violencia pueden llevarnos al aislamiento, la desconfianza y la sensación de que no podemos contar con nadie. Por eso es importante cuidar nuestros vínculos, acompañarnos y construir espacios de escucha y contención emocional.

Preguntemos a nuestros seres queridos cómo se sienten. Ofrezcamos compañía, escuchemos sin juzgar y evitemos alimentar rumores que aumenten la incertidumbre. La solidaridad no elimina la violencia, pero puede ayudarnos a enfrentar sus efectos emocionales y a conservar el sentido de comunidad.

¿Qué significa lo que está pasando en Tecate?

No podemos hablar de elevar nuestra energía sin reconocer que existe una realidad que nos preocupa. El pasado 26 de octubre se reportaron ataques armados contra una familia, un hecho que se suma a la inquietud que generan los acontecimientos violentos en nuestra ciudad.

Es comprensible sentir miedo. Somos seres humanos y necesitamos sentirnos seguros para vivir con tranquilidad. Por eso, el autocuidado emocional debe ir acompañado de medidas de prevención, atención a las indicaciones de las autoridades y decisiones prudentes para proteger nuestra integridad.

Elevar nuestra energía no significa exponernos innecesariamente ni actuar como si nada ocurriera. Significa proteger nuestra vida, cuidar nuestra mente y recuperar, en la medida de lo posible, la capacidad de vivir el presente.

Tres herramientas para recuperar la calma cuando sientas miedo

1. Regresa a tu cuerpo y a tu respiración.

Si te encuentras en un lugar seguro, regálate un minuto para hacer una pausa. Inhala suavemente durante cuatro segundos, mantén el aire durante cuatro segundos y exhala durante cuatro segundos. Repite el ejercicio cuatro veces, sin forzar la respiración ni contenerla si te resulta incómodo.

Mientras lo haces, dirige tu atención al aire que entra y sale. Si aparecen pensamientos preocupantes, reconócelos sin luchar contra ellos y vuelve suavemente a tu respiración.

Este ejercicio puede ayudarte a disminuir la activación física y recuperar la calma. Si la retención del aire te genera incomodidad, respira con naturalidad y procura que la exhalación sea lenta y suave.

2. Distingue entre lo que está sucediendo y lo que temes que pueda suceder.

Cuando sentimos miedo, nuestra mente puede adelantarse e imaginar múltiples escenarios. En esos momentos, pregúntate: ¿qué está pasando exactamente en este instante?, ¿me encuentro en un lugar seguro?, ¿qué acción concreta puedo tomar para protegerme?

Si existe una amenaza real o inmediata, prioriza alejarte del peligro y seguir las indicaciones de seguridad. Si estás en un lugar seguro, recuerda que no necesitas resolver mentalmente todos los escenarios posibles en este momento.

Volver al presente no significa ignorar los riesgos; significa responder a ellos con mayor claridad.

3. Conecta con las personas que amas.

A veces, pasamos horas desplazándonos por las redes sociales mientras dejamos de prestar atención a quienes tenemos cerca. En momentos de incertidumbre, recuperar esos vínculos puede ser especialmente valioso.

Llama a tus seres queridos, pregunta cómo están, expresa lo que sientes y permite que también te acompañen. No necesitas tener todas las respuestas para ofrecer un abrazo, escuchar o hacerle saber a alguien que no está solo.

La conexión humana nos recuerda que, además de las noticias y los acontecimientos que nos preocupan, nuestra vida también está hecha de afectos, proyectos, momentos compartidos y razones para seguir adelante.

Hoy, elige cuidar tu paz sin darle la espalda a la realidad

Tal vez no podamos controlar todo lo que sucede en nuestra ciudad, pero sí podemos tomar decisiones conscientes sobre cómo cuidarnos, cómo informarnos y cómo tratarnos unos a otros.

La paz interior no consiste en vivir sin miedo, sino en aprender a atravesarlo sin permitir que nos robe por completo la esperanza. Elevar nuestra energía es volver a lo esencial: respirar, agradecer lo que permanece, protegernos, amar, acompañarnos y actuar con responsabilidad.

Tecate necesita prevención, seguridad, justicia y respuestas ante la violencia. También necesita personas que puedan sostenerse emocionalmente, fortalecer sus redes de apoyo y construir comunidad desde el respeto y la solidaridad.

Que el miedo nos invite a cuidarnos, no a dejar de vivir. Que la incertidumbre nos recuerde la importancia de acompañarnos. Y que, aun en los días difíciles, podamos encontrar dentro de nosotros la fuerza para seguir floreciendo.

Te escribe Diana Carreño tu psicóloga de corazón, esperando que este mensaje de reflexión y calma llegue a ti cuando más lo necesites.

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