Extranjeros burlan seguridad y suben a la pirámide de Chichén Itzá pese a cierre por mantenimiento

Dos turistas extranjeros escalaron el Templo de Kukulcán en medio del conflicto entre comerciantes y autoridades, aprovechando la falta de vigilancia y el acceso libre a la zona arqueológica
La zona arqueológica de Chichén Itzá vivió momentos de descontrol luego de que dos turistas extranjeros lograran subir a la pirámide de Kukulcán aprovechando la falta de vigilancia en el recinto. El hecho ocurrió en medio del conflicto que mantienen artesanos, vendedores y autoridades federales por el acceso y operación dentro del sitio turístico.
De acuerdo con los reportes, los visitantes aprovecharon que varios comerciantes permitieron el ingreso libre de personas a la zona arqueológica, situación derivada de las protestas que actualmente se desarrollan en el lugar. La ausencia de personal de seguridad facilitó que los hombres brincaran las barreras de protección y escalaran el monumento histórico.
El incidente ocurrió alrededor de las 15:00 horas. Testigos señalaron que los extranjeros subieron al también conocido Templo de Kukulcán mientras el área permanecía prácticamente sin supervisión. Aunque lograron llegar a la estructura, posteriormente fueron detectados por las autoridades.
Tras descender de la pirámide, ambos sujetos fueron interceptados por elementos de la Policía Municipal de Tinum y agentes de la Guardia Nacional. Los turistas fueron trasladados en la unidad DPM663 hacia los separos y más tarde expulsados del recinto arqueológico.
Mientras tanto, el conflicto entre comerciantes y autoridades continúa creciendo. El INAH y el Patronato Cultur informaron que el cierre del sitio se realizó “por mantenimiento”, aunque habitantes y vendedores aseguran que no se observaban trabajos en el lugar. Debido a ello, artesanos y prestadores de servicios decidieron permitir el acceso gratuito a turistas y visitantes.
La molestia de los comerciantes se relaciona con la exigencia de utilizar el nuevo Centro de Atención del INAH para ingresar al sitio, en lugar del acceso tradicional que durante años emplearon trabajadores, guías y vendedores.
Según versiones locales, durante la jornada no hubo custodios ni personal administrativo laborando en el área arqueológica, por lo que habitantes de la comunidad terminaron controlando el ingreso y la supuesta vigilancia.
Horas más tarde, unidades antimotines llegaron de sorpresa a la antigua entrada de Chichén Itzá, mientras representantes de la comunidad de Pisté sostenían una mesa de diálogo con autoridades del Centro INAH Yucatán.
La tensión aumentó durante la noche debido al endurecimiento de la postura oficial frente a comerciantes, artesanos y guías turísticos que rechazan las nuevas medidas de acceso implementadas en el sitio histórico.
Con información de Infobae