
Infidelidad política
Las declaraciones, de una y otra parte, serán heridas muy complicadas de sanar. Se trituró la confianza entre guindas, verdes y rojos.
Por más que aseguren que la alianza Juntos Seguiremos Hacienda Historia continua, que no hay fractura alguna y que no pasó nada en la pasada votación en la Cámara de Diputados, todos hemos sido testigos de una “infidelidad política”. El rechazo a los planes presidenciales dejaron muy tocada la relación.
Las declaraciones, de una y otra parte, serán heridas muy complicadas de sanar. Se trituró la confianza entre guindas, verdes y rojos. El Diario de los Debates y el Canal del Congreso registró todo.
Se dañaron emocionalmente las partes involucradas, se transgredieron los acuerdos. Hoy unos quieren venganza, otros viven con la autoestima baja y otros sienten gran dolor. Sonríen en público pero lloran a solas.
Claro, la infidelidad se puede perdonar, pero el arrepentimiento de los partidos del Trabajo y Verde debe de ser real. Cosa que hoy, no se ve. Sus líderes están engallados. Al contrario, se observan triunfalistas, ya que derrotaron, nada más ni nada menos, a la titular del Ejecutivo Federal.
Debe existir el compromiso de las tres partes para trabajar en la relación y, hasta ir a terapia. Necesitan hablar ante el especialista (psicólogo político imaginario) sobre sus errores, y hasta ofrecer disculpas sinceras. ¿Pero pedirán perdón?
Pero atención, perdonar no siempre significa seguir juntos; a veces es un proceso que sirve para soltar el rencor y avanzar sin cargar con resentimiento. La confianza puede reconstruirse después, aunque es un camino largo y difícil que puede durar meses o años, pero las elecciones intermedias están a la vuelta de la esquina.
Para superar la infidelidad, que todos los mexicanos vimos, se requiere transparencia total. ¿Estarían dispuestos el Verde y el PT a compartir las contraseñas de sus teléfonos y ubicación a Morena? La consistencia en las promesas, empatía profunda y acciones diarias para mostrar el cambio, empezaría apoyando el Plan B Electoral.
La parte herida quedó con un dolor intenso; la Presidenta Sheinbaum tiene una sensación de traición profunda, baja autoestima, ira, ansiedad, dudas constantes sobre su propio valor y miedo a ser lastimada de nuevo.
Está viviendo dentro de Palacio Nacional un duelo con etapas de negación, enojo y tristeza. Necesita tiempo para sanar individualmente, procesar emociones y reconstruir su seguridad interna. Y se pregunta constantemente: ¿necesito a verdes y petistas todavía o que pierdan de una buena vez su registro ante el INE luchando solos?
COLOFÓN:
*Dicen que ya se reconciliaron, que ya son un trío muy unido. Volvieron a creer en el amor electoral y hoy se muestran abrazados, más cariñosos que siempre. ¡Pamplinas!
*¿Pero de verdad ya se perdonaron? ¿O únicamente muestran de nuevo su amor al electorado para no anunciar el rompimiento?
*Una vez que algo se rompe, por más que se arregle en las oficinas de Gobernación, nunca volverá a estar como antes. Se hicieron añicos y nadie lo puede negar.
POR GUSTAVO RENTERÍA
COLABORADOR
GUSTAVO@GUSARTELECOM.COM.MX
@GUSTAVORENTERIA