Editoriales

Viendo pasar los tiempos 

En la política no existe la rectitud ni las casualidades, el tiempo nos lo ha demostrado una y otra vez. En el México actual la partidocracia ha rebasado a la participación y el empoderamiento del ciudadano; somos solo insípidos espectadores en el complejo juego político. Podemos especular mil cosas pero lo único cierto es que la respuesta siempre estará en el tiempo.

A manera de tratar de leer entre líneas el caso que embarga a Carlos Torres Torres y a la Gobernadora del Estado de Baja California, vemos con incrédulidad que un ciudadano, con toda rectitud, se acerque a la Fiscalía General de la República (FGR) a presentar una denuncia anónima y dar con lujo de detalle un informe detallado de una red de corrupción en donde por un lado detalla arreglos con el narco en la ciudad de Mexicali y por el otro, corrupción en aduanas. Se antoja que este ciudadano es alguien muy cercano a Carlos Torres para saber que hacía tanto su mano derecha como su mano izquierda. Un ciudadano con tal rectitud que decidió poner en riesgo su persona y aventarse el tiro de poner por enfrente la patria. Habría que ver que pruebas aportó para tener el mérito de abrir una carpeta de investigación a los denunciados. El tiempo nos la dirá, quizás pase lo que como espectadores siempre hemos visto, los del partido en el poder se protegen entre sí y saldrán absueltos por falta de pruebas, o quizás los encuentren culpables y les den sentencia. 

Suponiendo que es tema político. Nos pone a tratar de verlo bajo esa óptica y reflexionar los motivos, podríamos pensar que es venganza o plantearnos de inicio las siguientes preguntas: ¿Que representaba Carlos Torres en el quehacer político de Baja California? ¿Que representa quien este al frente de la gubernatura? Lo primero que se nos viene a la mente son las próximas elecciones, la imposición de candidatos y los cotos de poder. La deshabilitación política de quién pueda ejercer poder en decisiones de partido se puede ver cohartada con este tipo de “incidentes”. Sumemosle que la presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), exige públicamente que la gobernadora Marina del Pilar renuncie a su puesto en virtud de que la FGR investiga a su exesposo. Por un lado, parece que la presidenta del SNA se pasa por el arco del triunfo la presunción de inocencia, pero resulta más sorprendente que alguien que Morena puso en ese puesto sea quien se lo pida. 

Es por todo esto que huele más a quehacer político que justicia todo este tema. Así es como quien escribe, como ciudadano especula sobre estos hechos. Tiempo al tiempo.