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Una madre soltera acudió a retirarse el DIU, pero terminó con las piernas amputadas y una indemnización de 88 mil pesos

A 8 años de que la vida de Vanessa Dib diera un giro de 180 grados, su lucha para tener justicia continúa

“Es mamá soltera, ayúdenla”. A ocho años de enfrentar una crisis de salud que cambió radicalmente su vida, Vanessa Dib cree que las palabras dichas por su abuelo le salvaron la vida.

En 2018, acudió a una clínica del IMSS para retirarse un dispositivo intrauterino (DIU), un procedimiento de bajo riesgo que toma entre cinco y diez minutos. Sin embargo, en su caso, las consecuencias derivaron en un choque séptico de tercer grado que culminó con la amputación bilateral de sus piernas.

Al diagnóstico erróneo se sumó una dieta restrictiva que, aseguró, contribuyó a debilitar aún más su sistema inmunológico.

Días después, las molestias se intensificaron. Además del dolor, comenzó a presentar mareos y vómitos abundantes. Tras vomitar bilis en su centro de trabajo, Vanessa Dib fue trasladada a Urgencias, donde fue atendida cuatro horas después de su ingreso. Al entrar al consultorio, sufrió el primero de tres infartos fulminantes.

Al despertar, estaba siendo reanimada dentro de una ambulancia. Su abuelo permanecía a su lado. Debía ser trasladada a un centro médico especializado; sin embargo, durante el trayecto sufrió dos infartos más.

La tercera crisis cardíaca provocó una muerte clínica. Tiempo después, la joven supo que su abuelo fue clave para su supervivencia. Mientras la doctora que la atendía había perdido la esperanza de reanimarla, él insistió: “Es mamá soltera, ayúdenla”.

Aunque los protocolos médicos establecen que una reanimación no debe prolongarse más de 20 minutos, media hora después Vanessa Dib regresó milagrosamente a la vida.

La muerte clínica no le provocó daño cerebral, pero la infección que había invadido su cuerpo sí. La joven pasó nueve días en coma y, al despertar, la pesadilla continuó.

La infección y el paro cardiorrespiratorio ocasionaron que sus piernas se gangrenaran. A pesar de que su condición presentaba indicios de mala praxis, algunos médicos recomendaron a su familia no continuar con el tratamiento. 

“Varios doctores les comentaron a mis papás que ya no tenía caso operarme, que estaban gastando insumos en algo que no tenía remedio. Fueron crueles”, relató.

Sus padres desoyeron esas recomendaciones y exigieron que se hiciera todo lo posible por salvarla. Tras múltiples cirugías, Vanessa despertó del coma y fue sometida a una amputación bilateral de piernas, iniciando una larga y compleja recuperación que incluyó cinco procedimientos quirúrgicos

Una indemnización de 88 mil pesos

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 118/2022 al considerar que la atención médica no fue oportuna ni adecuada, ordenando al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la reparación integral del dañoatención médica vitalicia.

A través de un comunicado, el IMSS informó las acciones que realizaría para compensar a la afectada y evitar que se repitan casos similares de negligencia médica. 

“La recomendación emitida por la CNDH (118/2022) el 17 de junio —aceptada el 7 de julio por este Instituto— reconoce la reparación integral del daño”, señalaron portavoces del organismo.

Vanessa expuso que el IMSS le ofreció una cantidad que consideró insuficiente como reparación del daño: “Me ofrecen 88 mil pesos. Yo les pregunto a los médicos si eso valen mis piernas. Con gusto se los pago para que me regresen las mías”, declaró a medios locales en julio de 2022.

Recaudó dinero para sus primeras prótesis

Tras pasar un año en cama, Vanessa Dib relató que el IMSS retomó su atención médica una vez que su caso se viralizó. Incapaz de reincorporarse a su empleo, el instituto procedió a pensionarla. Sin embargo, la pensión de dos mil pesos mensuales resultó insuficiente para cubrir sus necesidades y las de sus hijos, y mucho menos para adquirir sus prótesis, cuyo costo ascendía a 250 mil pesos cada una.

Vanessa Dib indicó que actualmente mantiene un proceso legal contra el IMSS, luego de que la institución apelara la sentencia emitida por un juez.

Mientras su caso avanza lento, Vanessa vende dulces en la calle, actividad que compagina siendo manicurista. Además de las necesidades de sus hijos, el mantenimiento anual de sus prótesis asciende a 80 mil pesos, gatos que la obligan a no bajar los brazos en su lucha por justicia y reparación del daño.

Con información de Infobae