Editoriales

Ultima Semana de Enero 2026

III Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

Domingo de la Palabra de Dios

Fue a Cafarnaúm y se cumplió la profecía de Isaías

Mateo 4, 12-23

La información que surge en tiempo real acerca de hechos

confusos en distintos lugares del país y del mundo van

sembrando cierta pesadez y preocupación en el ánimo de

personas e instituciones. Cada día aparecen más interrogantes,

confusiones, convulsiones, opiniones. ¿Qué pasará? ¿Cuándo y

cómo terminará esta pesadilla?

Las crisis existenciales -personales y sociales- debieran

provocar reflexiones inteligentes, deseos de solidaridad y

colaboración con personas e instituciones para llegar bien

librados a un fin justo y amable. Quisiéramos soluciones

mágicas para los problemas que, ciertamente, no han aparecido

por arte de magia. Ojalá no perdamos la esperanza de que

podemos encontrar una salida que resuelva estructural y

gradualmente las crisis que vivimos. El peor pecado sería

manipular y comerciar con la esperanza de las víctimas.

La palabra de este Domingo de la Palabra de Dios -la única

capaz de trascender personas, instituciones y coyunturas-

proclama que la esperanza activa tiene sentido y es garantía

para llegar bien librados hasta el final, si está fundada y

sostenida en Jesucristo. Contemplemos el escenario evangélico

y saquemos enseñanzas:

• Jesús predica con entusiasmo y valentía ante la tremenda

crisis provocada por el arresto del Bautista. No tiene miedo.

Su esperanza no depende de la psicosis del momento.

• Jesús apuesta a las periferias, no a las soluciones de los

centros de gobierno político y religioso de Jerusalén. Galilea

es señal de que en las tinieblas y las sombras de muerte

puede aparecer el germen de la vida del futuro. “Los que

andaban en tinieblas vieron una gran luz”, proclama el

profeta.• Jesús anuncia el Reino de Dios, es decir, la posibilidad y la

garantía de que el amor, la justicia y la paz pueden ser una

realidad. Dios mismo lo afirma y lo firma en Jesús que

“curaba a la gente de toda enfermedad y dolencia” y en el

testimonio supremo de su muerte en cruz para el perdón de

los pecados. Falta que lo firmemos nosotros por la fe en Él y

la huella visible de la conversión.

• Jesús ha querido necesitar de colaboradores, gente como tú y

yo, que testimoniemos el mensaje de la esperanza. Como

llamó a los discípulos de la primera hora, ahora nos llama en

esta hora. Ojalá que no nos quedemos con los brazos

cruzados ‘viendo en las pantallas’ lo que pasa en las calles y

en los corazones. ¿Le entramos?

Los sucesos que observamos como actores y/o espectadores

interpelan nuestra esperanza. Quizás, por estar subiendo con

fatigas la cuesta de enero, nos encuentran más sensibles. Pero

también puede ser el tiempo oportuno para escuchar ‘hasta el

fondo’ el llamado urgente de la conversión. La paz, la

solidaridad, la confianza, la responsabilidad, la alegría de vivir y

convivir están al alcance de nuestra conversión. El Reino de

Dios está tan cerca como nosotros se lo permitamos.

Con la bendición de Dios.

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas