Editoriales

Ser una TRIBU

El otro día volví a soñar despierta sobre todo lo bueno que podría pasar en el mundo si, tal cual como el efecto dominó, un fenómeno o una moda contagiara a la sociedad con la idea de crear tribus: en la familia, en el trabajo, en las universidades, en todas partes. No con la finalidad de competir, sino con la finalidad de unir personas a otro nivel, un nivel más sólido, cuya consecuencia fuera hacer de este lugar un mundo mejor. Elevar la energía de cada persona alrededor y generar abundancia infinita; que nadie se quedara desprotegido o abandonado, que existiera la certeza de que la tribu te sostendrá y te llevará a conseguir lo que anhelas, y no solo por vanidad, sino porque tu propósito en la vida es impactar al mayor número de personas para que alcancen sus sueños también.

Creo que soñar no cuesta nada; lo que cuesta es ponerse en acción. ¿Y cómo se logra eso? Cambiando la mentalidad. ¿Y cómo se hace eso? Pues aceptando que todo lo que se ha logrado hasta hoy no es suficiente para cambiar al mundo y ser ese efecto dominó que se requiere para alcanzar el tan esperado salto, que permita que todos podamos vivir en armonía y dejar de solo imaginarlo. Porque para un soñador todo es posible, pero para quien duda y no hace nada, es algo imposible de alcanzar. Tal vez no lleguemos muchos a ver el resultado final, pero sí podemos ser fuente para que nuestras próximas generaciones se atrevan a soñar en grande.

Desde la antropología, la sociología y la psicología social, una tribu representa una forma de organización humana basada en identidad, pertenencia, vínculos culturales y apoyo colectivo. A diferencia de la familia y los grupos sociales, la diferencia principal está en el tipo de vínculo, en el nivel de pertenencia emocional y en la función que cumplen en la vida de las personas.

La familia generalmente está unida por lazos biológicos, legales y vínculos de crianza. A diferencia de la tribu, la familia no siempre genera necesariamente conexión emocional profunda o sentido de pertenencia seguro. La familia podría ser el primer lugar de pertenencia, pero no necesariamente es nuestro lugar seguro emocionalmente. Y la ventaja de esto es que la posibilidad de que encuentres tu tribu es infinita.

También cabe la posibilidad de que tu propia familia o lugar de trabajo puedan ser una tribu, siempre y cuando exista la visión de querer lograrlo. El beneficio sería una comunidad unida y comprometida a alcanzar objetivos, con un amplio sentido de pertenencia. Si la familia estuviera tan comprometida como una tribu a seguir unida y apoyarse a un nivel elevado, no habría poder humano que pudiera destruir la base de la sociedad.

Actualmente se están creando algunos grupos alrededor del mundo que funcionan como tribus para lograr salir de la sobrevivencia. Porque, a diferencia de años atrás, en una época donde correr por tu vida era parte del día a día, hoy es algo totalmente diferente. Tantos años de vivir en constante estrés por miedo a morir quizás quedaron tan impregnados en nuestra genética, que muchos en el mundo siguen viviendo como si alguien o algo los persiguiera.

Este tipo de tribu de la que hablo es aquella que se conforma por personas que, de alguna manera, se han dado cuenta de que la manera en la que han vivido los ha mantenido ahí: en el miedo, con muy poca certeza de que existen millones de posibilidades de lograr un sueño, o quizás más de uno.

A diferencia de cualquier grupo en la sociedad, la tribu tiene varias características:

Aunque su significado real tiene que ver con algunos grupos indígenas a quienes se les distinguía para obligarlos a contribuir económicamente, en esta ocasión las características están más orientadas en lo que los hace unidos y fuertes.

• Sus miembros comparten los mismos intereses, ideales, tradiciones y creencias.
• Tienen un sentido de identidad y pertenencia muy fuerte, además de ser un sostén emocional real.
• Aunque pueden tener jerarquías, eso no genera divisiones; al contrario, permite reconocer las cualidades de cada uno para aportar al otro.
• No siempre requieren tener un linaje específico, aunque tradicionalmente esa es una de sus características.
• Las tribus pueden aceptar a otros miembros siempre y cuando sigan sus ideales.
• Actualmente existen tribus urbanas cuya intención es compartir ideales y, muchas veces, poder expresarse, ser vistos, escuchados y también sobrevivir.

¿Qué me dirías si te dijera que es posible tener tu propia tribu, incluso más de una? Y también vivir ya no desde la sobrevivencia, sino desde la certeza de que todo es posible si nos abrimos a las posibilidades, empezando por romper paradigmas y creencias limitantes.

Seguramente habrá más de una persona en este mundo que ya lo está logrando por atreverse a romper con patrones de sobrevivencia y porque decidió dejar de vivir con un cortisol elevado, lejos de adrenalina innecesaria, enfocándose en darle solución a sus problemas, dejando de verlos como “problemas” y viéndolos más como sucesos, decidiendo dejar de estar preocupados y estar más ocupados en la solución.

Si bien algo que he entendido perfectamente es que una de las cosas que más vitalidad le brindan al ser humano es hacer conexiones con otros seres humanos, muchas veces ni siquiera dentro de un núcleo familiar se logra eso, y en esta época menos, gracias a los múltiples distractores cuyo objetivo en un inicio era la conexión. Hablo del internet y las redes sociales, que parecían una idea genial para unirnos los unos a los otros, pero que, por el contrario, considero que son un arma de dos filos.

Actualmente, tener celular representa un gran porcentaje de las cosas que hacemos en el día: revisar el teléfono, muchas veces de manera productiva y muchas otras como distractor, provocando socialmente una desconexión descomunal, principalmente en personas jóvenes.

Mi recomendación para encontrar tu tribu o conformarla es principalmente:

• Que sean personas que aporten algo bueno a tu vida, que te inviten a crecer y a creer en ti.
• Que te apoyen en momentos difíciles, no solo en la fiesta y en lo divertido.
• Que sean una red de apoyo en las diferentes áreas de tu vida.
• Que te permitan ser tú sin sentirte avergonzado.
• Que te ayuden a elevar tu energía, ya sea promoviendo actividades deportivas o de movimiento.
• Que promuevan el trabajo en equipo.
• Que sean de aporte a la sociedad.
• Que tengan una mentalidad de apertura.
• Que juntos puedan ser fuente de crecimiento para lograr tus metas, ya sean económicas o para mejorar tus relaciones con las demás personas.
• Que te permitan impactar de manera positiva a quienes te rodean.
• Que te motiven a continuar y a reinventarte.
• Quienes estén dispuestos a acompañarte en el camino, porque al igual que tú entendieron el propósito de la vida.
• Quienes, al igual que tú, estén dispuestos a dejar viejas conversaciones del pasado para centrarse en el presente.

Algo que puede elevar al grupo que conformas y llevarlo al nivel de una tribu es principalmente darle un nombre y una identidad. Identificar los valores, la visión, el propósito y la misión. Elegir una imagen, una bandera y, sobre todo, compromisos que los hagan alcanzar las metas.

Si bien la mayor aportación que puedo rescatar de pertenecer a una tribu son las enseñanzas para afrontar la vida desde una perspectiva de autoobservación de las propias conversaciones que, de alguna manera, pueden limitarnos; los riesgos que hay que tomar para salir del conformismo; la incomodidad que provocan quienes quieren tu bienestar, cuya finalidad es lograr el efecto dominó como resultado de un cambio de pensamiento que requiere, más que nada, ser sostenido.

Y es increíble sentirse sostenido por personas que ya lo intentaron y que lo han logrado.

Encontrar tu tribu no es nada sencillo, y mucho menos crearla. Habrá quienes te reciban con los brazos abiertos; sin embargo, considero que el mayor engranaje que une a cualquier comunidad o tribu es la capacidad para relacionarnos y conectar de manera genuina con otras personas.

La ilusión de encontrar personas con quienes conectar al máximo ha sido por mucho tiempo una meta cumplida que le da todavía más sentido a la vida. Y si todavía sientes que te cuesta conectar con las personas y formar parte de algo genuino, te invito a no rendirte, porque siempre existe una oportunidad de relacionarse con más personas y abrir posibilidades para encontrar o crear tu tribu.

Y si sientes interés por formar parte de algo increíble, te invito a seguirme y ser parte de algo grande y que de verdad aporte al mundo.

Te escribe Diana Carreño, tu psicóloga de corazón, esperando que este mensaje de reflexión y calma llegue a tu vida en el momento que más lo necesites.