Redes sociales y salud cerebral infantil: los hallazgos de la SEP que abrieron el debate

La dependencia federal alista una propuesta en consulta y prevé foros con docentes, familias, estudiantes y expertos antes de enviarla al Congreso
Baja tolerancia a la frustración, problemas de concentración, ansiedad y hasta alteraciones en la producción de dopamina. Esas son algunas de las consecuencias que, según especialistas presentados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), puede provocar el uso excesivo de celulares y redes sociales en niñas, niños y adolescentes.
La advertencia se dio en el marco del anuncio del secretario Mario Delgado Carrillo, quien afirmó que el Gobierno de México no se conformará con prohibir los teléfonos en las escuelas, sino que buscará entender —con evidencia científica— cómo las redes sociales y sus algoritmos están moldeando el comportamiento de las nuevas generaciones.
El cerebro adolescente, “en desventaja” frente a las redes
Durante la conferencia matutina del 28 de julio, la investigadora de la Universidad de Washington, Lucía Magis Weinberg, explicó que entre los 10 y los 25 años el cerebro humano atraviesa un desfase clave: el sistema que regula las emociones madura antes que la parte encargada del autocontrol y la toma de decisiones.
Ese desajuste, dijo, convierte a los adolescentes en un blanco especialmente sensible para los mecanismos de recompensa que usan las plataformas digitales, diseñadas para activar constantemente los circuitos cerebrales de gratificación.
Entre las consecuencias del uso excesivo de pantallas, la especialista mencionó:
- Disminución de la capacidad de atención
- Alteraciones del sueño
- Sedentarismo
- Menor convivencia presencial
- Desplazamiento de actividades clave para el aprendizaje

Qué es la “tecnoadicción” que preocupa a la SEP
La maestra en Orientación Psicológica Tania Jiménez García, especialista en prevención de adicciones, fue más allá y explicó que el uso excesivo de dispositivos incrementa artificialmente la producción de dopamina. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a ese estímulo y reduce su producción natural, lo que puede derivar en un cuadro de dependencia conocido como “tecnoadicción”.
Según la especialista, el abuso de la tecnología puede afectar la corteza prefrontal —la región del cerebro relacionada con el control de impulsos y la regulación emocional— y generar:
- Menor rendimiento escolar
- Dificultades para controlar impulsos
- Irritabilidad durante los periodos sin acceso a dispositivos
También advirtió que el uso de celulares antes de los 14 años podría aumentar el riesgo de desarrollar adicciones, ansiedad y depresión.

Recomendaciones para los padres, según especialistas
Más allá de la regulación que prepara el Gobierno mexicano, especialistas en neuropsicología y educación consultados por Infobae Colombiasobre el mismo fenómeno coinciden en que la clave no está en eliminar por completo el uso de pantallas, sino en sustituir el estímulo digital por actividades que generen satisfacción real.
La psicóloga clínica y magíster en neurociencias Magally Barrera explicó a ese medio que reemplazar el tiempo de redes sociales por actividades que impliquen participación activa —como el deporte, la música, la cocina o las manualidades— ayuda a que el sistema de recompensa del cerebro asocie el placer con experiencias del mundo real y no solo con el contenido digital.
Por su parte, la educadora Flor Marina Ramírez, especialista en pedagogía familiar, compartió una serie de pautas prácticas para las familias:
- Reducir el tiempo de pantalla de forma gradual, en lugar de cambios abruptos.
- Establecer horarios claros para el uso de dispositivos, especialmente durante las comidas, el estudio y antes de dormir.
- Predicar con el ejemplo: los hijos suelen replicar los hábitos de pantalla que observan en los adultos.
- No retirar las pantallas sin ofrecer alternativas, como leer, dibujar, practicar deportes o compartir juegos de mesa.
- Fortalecer los espacios familiares sin dispositivos electrónicos, con conversación diaria y actividades conjuntas.
- Evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir, para favorecer el descanso.
- No usar los dispositivos como premio o castigo, sino enseñar a los menores a autorregular su propio uso.
Ambas especialistas coinciden en que la tecnología no es “mala” en sí misma, sino que su efecto depende del formato de consumo y del acompañamiento familiar que reciban niñas, niños y adolescentes. ¿Por qué el gobierno decide abrir el debate ahora?
Frente a este panorama, la SEP adelantó que prepara una iniciativa para regular —no prohibir— el uso de celulares en las escuelas, actualmente en fase de consulta. Antes de enviarla al Congreso, la dependencia realizará foros con docentes, madres y padres de familia, estudiantes y especialistas para sustentar la propuesta con evidencia científica.
Delgado explicó que el problema no es solo el dispositivo, sino el diseño de las plataformas: los algoritmos aprenden del comportamiento de cada usuario y buscan retener su atención el mayor tiempo posible, lo que en el caso de los menores —con el cerebro aún en desarrollo— tiene un efecto más profundo.
Actualmente, 16 estados del país ya cuentan con algún tipo de regulación sobre el uso de celulares en escuelas de educación básica, y el caso de Francia —que endureció el acceso a redes sociales para menores de 15 años— figura como uno de los referentes internacionales que analiza el Gobierno mexicano.
La consulta continuará en las próximas semanas antes de que la SEP envíe su propuesta final al Congreso.
con información de Infobae