*Tijuana, Baja California, a 24 de mayo de 2021*.-El camino de las mujeres en la policía no ha sido fácil y es relativamente corto. Apenas en 1930 fue que se admitió a este sector de la población en los cuerpos de seguridad pública. Así se conformó un grupo denominado Policía Femenina, integrado por 69 mujeres, cuyo uniforme consistía en una falda, saco sastre y botas de tacón bajo, que no correspondía con las necesidades de la función policial.

La ocupación de este grupo de mujeres policías se concentraba en brindar orientación sobre ubicaciones, datos históricos, culturales y/o geográficos del país.

En la actualidad, las funciones de las mujeres oficiales se han ampliado y pueden integrarse al trabajo de campo tal como sus compañeros varones. Para esto, reciben exactamente el mismo entrenamiento, por lo que están igualmente preparadas para enfrentar todos los casos que se les presenten. La única diferencia radica en los requisitos que se deben cumplir: la estatura mínima es menor a la de los hombres y ellas no requieren cartilla de servicio militar.

Según el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatal 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cierre de 2019 la cantidad de personal destinado a funciones de seguridad pública en las administraciones públicas estatales fue de 231 mil 491 personas. De ellas, 75.9% fueron hombres y 24.1% fueron mujeres.

El índice de féminas en los diferentes grupos policiacos, a nivel estatal es 37 por ciento en la policía preventiva (contra 52.8 % de hombres); 25.5 por ciento en la policía comercial (contra 29%); 25.5 por ciento en las áreas administrativas (contra 7.7 %); 6.3 por ciento en la policía de tránsito (contra 4.9 %); 1.8 por ciento en los mandos (contra 1.4 %); 2.4 por ciento en las áreas de apoyo (contra 1.3 %); 1 por ciento en la policía cibernética (contra 0.7 %); y 1.5 por ciento en otro tipo de corporación policial (contra 2.2 %).

En la ciudad de Tijuana, el porcentaje de mujeres policías es de 15.77 por ciento, lo que equivale a 387 mujeres en el padrón. Entra ellas se encuentran Yasmín Ramos y Margarita Macías quienes hablan de su experiencia y los retos que han enfrentado.

Yasmín Ramos pertenece a la Policía Municipal de Tijuana desde 2017. Cuenta que su papá fue militar, por lo que siempre le llamó la atención la profesión. “En el año 2013 entré a la penitenciaría como custodia. Posteriormente veo la oportunidad de asimilarme a la Policía Municipal y me cambié en 2017”, dice.

Añade que “la experiencia sí es diferente, porque algunos compañeros sí tienen todavía la idea de que una mujer policía no los va a apoyar igual que un compañero hombre. Pero yo pienso que si te gusta tu trabajo en realidad y te gusta lo que haces; te pones bien la camiseta ellos se dan cuenta de que no es como pensaban, que sí podemos ser iguales”.

Margarita Macías, actualmente subjefa operativa de la Unidad contra la Violencia Doméstica, al igual que Yasmín, cuenta que siempre tuvo la inquietud de ser policía, por lo que en 2005 entró a la academia y a finales de ese mismo año se incorporó a la Policía Municipal de Tijuana.

Desempeño su trabajo al tiempo que fue madre de tres hijos, esposa y ama de casa. “Fue muy pesado para mí, pero vamos saliendo adelante. Creo que hasta ahorita he hecho buen trabajo”, comentó.

Así mismo, considera que el ambiente era sumamente difícil, ya que existía un gran rechazo hacia las mujeres policías por creer que no eran lo suficientemente capaces de realizar las mismas tareas que sus compañeros hombres. “Te van haciendo a un lado por ser mujer, pero te vas ganando el reconocimiento de los compañeros”.

“Ahora hay más oportunidad para nosotras. Antes llegar a tener un mando en Seguridad Pública era muy difícil, si no eras hombre no podías. Pero hoy ya hay mujeres líderes, nos damos a notar, nos dan la oportunidad de demostrar que podemos y se nos respeta. Ya no hay tanto machismo, ya se dieron cuenta que podemos y que lo podemos hacer a la par de ellos, no somos rivales, somos compañeras y tenemos cualidades y virtudes”, añadió.

“Este año regresé a la Unidad de Violencia Doméstica como subjefa operativa y tengo a mi cargo aproximadamente 10 elementos. Estoy con toda la actitud y las ganas del mundo de seguir trabajando para mi Tijuana querida, porque yo soy tijuanense, yo soy nacida aquí y estoy orgullosísima de mi trabajo, de mi vida y mi familia. Yo soy una orgullosa policía de Tijuana”, asegura.

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