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Minnesota se detiene: empresas y sindicatos paran contra redadas migratorias

El llamado “Día de la Verdad y la Libertad” contempla cierres de comercios, suspensión de actividades y protestas en rechazo a la política migratoria del gobierno de Trump

Cientos de negocios en Minnesota anunciaron que suspenderán operaciones este viernes como parte de una movilización estatal en protesta por las acciones del gobierno federal en materia de inmigración, encabezado por el presidente Donald Trump. La iniciativa incluye cierres comerciales, ausencias laborales voluntarias, ayunos y concentraciones públicas.

La jornada de protesta, impulsada por organizaciones comunitarias, sindicatos y líderes religiosos, surge en un contexto de creciente tensión ante el aumento de operativos migratorios en las zonas metropolitanas de Mineápolis y St. Paul. De acuerdo con los organizadores, el objetivo es visibilizar el impacto económico y social de estas medidas, así como el temor que se ha extendido entre comunidades migrantes.

“El ambiente es de enojo, pero también de unidad”, señaló Dwayne Royster, director de la organización Faith in Action, una de las agrupaciones que respaldan la movilización. Indicó que la respuesta ciudadana refleja un rechazo colectivo a lo que consideran prácticas excesivas por parte de las autoridades federales.

Restaurantes, pequeños comercios y empresas familiares figuran entre los establecimientos que confirmaron su cierre. Algunos propietarios reconocieron que la decisión implica pérdidas económicas, pero consideran que el mensaje político y social es más relevante. Otros negocios optaron por mantenerse abiertos, aunque expresaron respaldo al derecho de sus empleados a sumarse a las protestas.

El paro ocurre tras semanas de confrontaciones entre residentes y agentes federales, luego de una serie de operativos que, según cifras oficiales, han derivado en miles de detenciones. La tensión escaló tras un incidente ocurrido a inicios de enero, cuando un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparó y mató a una ciudadana estadounidense durante una intervención en Mineápolis, hecho que detonó protestas y acciones legales.

Mientras autoridades estatales y locales han exigido límites a la actuación de los agentes federales, el gobierno federal ha defendido los operativos al argumentar que buscan combatir el fraude en programas sociales y garantizar la seguridad pública.

El vicepresidente JD Vance aseguró esta semana que la administración busca reducir la confrontación en Minnesota, aunque responsabilizó a funcionarios locales y a grupos de izquierda por el clima de tensión. En contraste, el Departamento de Seguridad Nacional calificó la huelga como una reacción desproporcionada y cuestionó el papel de los líderes sindicales.

Aunque Minnesota alberga la sede de varias corporaciones incluidas en la lista Fortune 500, las grandes empresas del estado han evitado pronunciarse públicamente sobre el conflicto. En cambio, sindicatos de sectores como educación, hotelería y salud han respaldado distintas formas de participación, aun cuando algunos contratos laborales impiden paros formales.

Para los organizadores, la movilización podría convertirse en la mayor acción colectiva de trabajadores en la historia reciente del estado. “Llegó el momento de marcar un límite”, expresó un dirigente sindical. “La gente siente que ya no puede seguir igual”.

Con información de Baja News