Editoriales

Más allá de la cuesta de enero:el contexto fiscal que nos espera

Por: C.P. y L.D. Francisco Javier Rebelín Ibarra

El entorno económico para 2026 se perfila como un periodo de crecimiento moderado y

estabilidad frágil, condicionado por factores estructurales como las tensiones comerciales

internacionales, niveles elevados de deuda pública y una política monetaria aún restrictiva

en diversas economías. En este contexto, las proyecciones de los principales organismos

financieros coinciden en anticipar un ritmo de expansión limitado.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento del Producto

Interno Bruto (PIB) global se ubicaría entre 3.1% y 3.3%. Por su parte, organismos como la

ONU y la OCDE presentan estimaciones más conservadoras, situándolo alrededor de 2.7%

y 2.9%, respectivamente. Estas cifras reflejan un escenario de desaceleración respecto a

años previos, particularmente en las economías avanzadas.

En este grupo, Estados Unidos podría registrar un crecimiento de entre 1.5% y 2.5%,

mientras que la Eurozona mantendría un avance más limitado, estimado entre 1.2% y 1.6%,

lo que podría incidir en el dinamismo del comercio internacional y en las economías

emergentes, incluida México.

Principales riesgos del entorno económico

Entre los factores que podrían incidir de manera relevante en el desempeño económico

durante 2026 destacan los siguientes:

1. 2. Proteccionismo comercial: El incremento de barreras arancelarias y la posibilidad

de disputas comerciales representan un riesgo para las cadenas de suministro

globales, afectando costos, precios y disponibilidad de bienes.

Inflación y niveles de endeudamiento: Si bien se estima que la inflación promedio

en el G20 podría moderarse hasta 3.2%, los bancos centrales enfrentan el reto de

equilibrar el control inflacionario con niveles de deuda pública elevados, lo que

limita el margen de maniobra en política monetaria.3. Probabilidad de recesión: Diversos analistas económicos estiman una probabilidad

cercana al 35% de una recesión mundial en 2026, asociada a la desaceleración del

consumo y la inversión.

Implicaciones fiscales para México

En el ámbito nacional, las empresas mexicanas enfrentan un entorno fiscal más exigente,

derivado de recientes modificaciones normativas que han incrementado la carga

administrativa y, en ciertos casos, las tasas impositivas, particularmente para sectores

impactados por los cambios en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios

(LIEPS).

Adicionalmente, el Plan Maestro 2026 del Servicio de Administración Tributaria (SAT)

contempla una meta de recaudación de 5.8 billones de pesos, sustentada en tres ejes

estratégicos: atención al contribuyente, fiscalización objetiva y combate a esquemas de

evasión, especialmente aquellos relacionados con la emisión de comprobantes fiscales

apócrifos.

La autoridad fiscal ha fortalecido el uso de herramientas tecnológicas, automatización e

inteligencia artificial, lo que permitirá detectar inconsistencias en tiempo real mediante

cruces de información cada vez más precisos. En consecuencia, se prevé un incremento en

los actos de fiscalización, así como una mayor necesidad de cumplimiento preventivo por

parte de los contribuyentes.

Inflación, consumo y efectos en la economía interna

De acuerdo con información del INEGI, al cierre de la primera quincena de enero la

inflación general registró un incremento del 0.31%, proyectando una tasa anual de 3.77%,

nivel superior al objetivo establecido por el Banco de México. Este comportamiento podría

influir en la entrada de un periodo de recesión.

Sin duda, quienes se verán mayormente afectados por estos cambios serán los

consumidores finales. El incremento de la informalidad y la desaceleración en lageneración de empleo por parte del sector productivo tendrán efectos directos en la

economía local.

A ello se suma la amenaza de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos y las medidas

adoptadas por el gobierno de México al imponer aranceles a países con los que no existen

tratados comerciales, como China, Corea y otros. El aumento en bienes importados como

electrónicos, ropa o alimentos se traduce en precios más altos, reduciendo la

accesibilidad de ciertos productos y obligando a los consumidores a buscar alternativas

nacionales o de menor costo.

El panorama económico y fiscal para 2026 plantea retos relevantes para empresas y

contribuyentes, caracterizados por un crecimiento moderado, mayor supervisión fiscal y un

entorno internacional incierto. Ante ello, resulta indispensable fortalecer la planeación

financiera y fiscal, así como adoptar una estrategia de cumplimiento oportuno que permita

mitigar riesgos y tomar decisiones informadas en un contexto de mayor control y menor

margen de error.