Isidro de Atondo y Antillón militar, almirante, gobernador, explorador y religioso español

Profr. José Luis Bobadilla Acosta
Taller de Historia de Tecate, A.C.
ALGUNOS ANTECEDENTES
En 1530 ya se habían avistado las islas Marías.

JUAN RODRÍGUEZ CABRILLO
En 1542 Juan Rodríguez Cabrillo dio referencias sobre la costa de California.
El año 1565, Felipe de Salcedo, nieto de Legazpi, regresaba de Filipinas, recorría las costas de Baja California y trazaba por primera vez la ruta de regreso desde Cebú a Acapulco.

SEBASTIÁN VIZCAÍNO
Sebastián Vizcaíno lo hace en 1602-1603.
Juan de Iturbi visita los placeres perlíferos en 1616.
Francisco de Ortega en 1631-1636.

Isidro de Atondo y Antillón nació en Valtierra, un pueblito de Navarra cerca de Tudela y bautizado el 3 de diciembre de 1639.
Era de familia hidalga siendo sus padres don Luis de Atondo y Antillón y su segunda esposa Agustina de Aibar, también naturales de Valtierra.
Su padre se casó primeramente con Isabel del Busto con quien tuvo un hijo del mismo nombre que su padre y que se casó en Arguedas con Martina de Escudero.
De su segundo matrimonio nacieron tres hijos (Antonio, Isidro y Raimundo) y tres hijas (Juana, Jacinta y Josefa). Jacinta llegaría a ser abadesa del Convento de Santa Catalina, en Zaragoza.
Eran sus abuelos paternos Luis de Atondo, de Valtierra, y Juana de Antillón, de Cascante, mientras que los abuelos maternos eran Jerónimo de Aibar Baylo, de Valtierra, e Isabel Illera, de Ejea de los Caballeros (Aragón).
En 1651, don Luis fue elegido alcalde de su pueblo y desde entonces Isidro vivió dentro de un ambiente de servicio público y honor familiar.
SU CARRERA MILITAR
Como muchos jóvenes de la época, se sintió atraído por la vida militar no solo por dinero, sino ante todo por continuar la tradición familiar de servicio al rey.
En agosto de 1658 empezó su carrera de armas a los 18 años cuando empezó a servir en primer lugar en una compañía de infantería bajo el mando de José García.
Isidro de Atondo fue condecorado por su valor en las batallas de San Luis Gonzaga, Noguera, Castillo de la Pela, Monzón y Salvatierra durante las sublevaciones de Cataluña, Aragón y Navarra.
Aunque no hay más detalle de la noticia, Isidro casó con Mariana Sariñana.

PEDRO NUÑO COLÓN
Así continuó sirviendo en la guerra contra Portugal en la flota de Pedro Nuño Colón, duque de Veragua (45), que bloqueaba el litoral del Atlántico.
Al mando de los navíos “Isabel“ y “San Salvador“, Atondo capturó algunos buques holandeses que intentaban abastecer la armada portuguesa.
Al cumplir su servicio en la flota, Isidro era maestre de campo y ayudante de teniente general.
Posteriormente se alistó en el ejército español y en 1663 estuvo en la flota del Duque de Veragua.
Al terminar su carrera en el ejército, Isidro se alistó en la armada con plaza de capitán.
Durante las últimas décadas del siglo XVII España gozó de relativa paz en sus guerras europeas, y por ello Atondo volvió sus ojos al Nuevo Mundo.
Con financiamiento de la corona española, Atondo decidió construir dos fragatas: una de sesenta y otra de setenta toneladas con una lancha para cada una y además un barco luengo.
Este último fue cambiado después por una balandra, más ligera y adecuada a las condiciones del golfo de Cortés; todos fueron diseñados para transportar colonos, mercaderías y animales.
Las embarcaciones fueron bautizadas como sigue: la almiranta (70 toneladas) recibió el nombre de “San José“ y “San Francisco Javier“, la nave capitana (60 toneladas), fue llamada “La Concepción““; la historia no registra el nombre de la balandra.
EN LA NUEVA ESPAÑA
Acompañó a su amigo y protector Pedro Nuño Colón de Portugal y Castro, VI Duque de Veragua, hasta América en 1669, cuando el Duque fue nombrado 26.º Virrey de Nueva España del 20 de noviembre.
Pronto pasó al noroeste de la Nueva España en donde fue capitán del presidio de Sinaloa.

PAYO ENRÍQUEZ DE RIVERA MANRIQUE
En este momento es cuando ofrece su persona, no sus bienes, al virrey-arzobispo Fray Payo de Rivera para la conquista de la California.


FRANCISCO EUSEBIO KINO HERBERT BOLTON
El almirante construyó sus embarcaciones en el pueblo adyacente a la misión jesuita de Nío, pueblo del actual municipio de Guasave, Sin., la cual, según el doctor Herbert Eugene Bolton (1870–1953), biógrafo del padre Kino, era “una población vieja pues habían pasado casi noventa años desde que el padre Martín Pérez fundó allí la citada misión, la cual estaba situada a medio camino entre la costa y San Felipe y Santiago, la capital de la provincia”, a donde llegó Kino para formar parte de la expedición como misionero y también como cosmógrafo, para ahorrar dinero a las arcas reales.
GOBERNADOR DE SINALOA
En 1676, el capitán Isidro de Atondo y Antillón fue elevado entonces al rango de gobernador de Sinaloa y almirante de California y de su armada gozando por completo del poder político y militar del noroeste.
Sus obligaciones comprendían dirigir una expedición a la península, levantar fuertes, pacificar a los naturales y explorar el interior con el objetivo básico de convertir a los indígenas y establecer asentamientos hispanos.
Habiendo fracasado todas las anteriores expediciones a California en el contrato se comprometió a pasar por lo menos un año en la península para someter a los naturales “no por la fuerza de las armas sino por los medios suaves de la persuasión y la predicación evangélica”.
En 1678, se le encargó liderar un esfuerzo bien financiado para establecer una presencia española en la península de Baja California, donde los intentos intermitentes desde la década de 1530 habían terminado uniformemente en fracaso.
Atondo quien, durante su gestión en Sinaloa y Sonora había estado en contacto con exploradores y marinos que exploraban la península, a la sazón todavía estaba registrada como una isla, realizó su propuesta inicial el 8 de noviembre de 1678 la cual fue aprobada casi de inmediato por el virrey, por lo que empezó a construir un astillero en Guasave, Sinaloa (México);
pero la ratificación real tardó más de una año: el 29 de diciembre de 1679.
Dos meses después Enríquez de Rivera signó el contrato con Atondo y lo envió al rey de España quien emitió cédula real aprobando el contrato para que Atondo expedicionaria las Californias el 8 de octubre de 1679, 23 meses después de signada la solicitud.

CARLOS II
En 1681 el rey Carlos II (20) había firmado una cédula para que prosiguiera la exploración y colonización de la Baja California.
COMISIONADO
El padre Eusebio Kino, sacerdote jesuita fue comisionado para misionar en la California para lo cual se trasladó a Nío donde lo esperaba el padre Matías Goñi en compañía de Atondo y su gente.
El 28 de octubre de 1682, bajo el mando directo del almirante Isidro de Atondo y Antillón, zarparon las tres embarcaciones construidas en la misión jesuita de Nío; a bordo de la almiranta viajaba el padre Kino y en la capitana Goñi, arrumbando hacia el puerto de Chacala, Compostela, Nayarit, a donde arribaron el 3 de noviembre de 1682.
A tal efecto, la fama del padre Kino le otorgó el título de cosmógrafo real, que compatibilizó con el de misionero, y se unió a la expedición de Isidro de Atondo y Antillón, que en enero de 1683 zarpó de la región y ciudad novohispana de Sinaloa.

NUÑO BLAS DE GUZMÁN
El 17 de enero de 1683 emprendió la expedición que lo llevaría a la historia, fue Almirante o jefe de escuadra de los navíos que llevaron a los padres misioneros fundadores de Las Californias, además de jefe militar de la expedición destinada a colonizar la california con el padre Pedro Matías de Goñi, conocido como Matías Goñi (47) a bordo de la nave capitana “La Concepción”, al mando de Nuño Blas de Guzmán, iba también a bordo del navío “San José” el padre Francisco Eusebio Kino (38), la expedición a la península duró hasta octubre de 1685 y regresaron al continente porque no lograron establecer una misión sustentable.
El encargado de la nueva expedición a California fue el almirante D. Isidoro Atondo y Antillón (44), quien habiendo hecho el convenio con el rey y fabricado dos navíos en el puerto de Chiametla, zarpó de allí el 18 de marzo de 1683 con más de cien hombres.
Cuando el 5 de abril de 1683 Atondo y Kino tomaron posesión de La Paz, habían pasado ciento cuarenta y ocho años desde que los primeros europeos pusieron pie en las playas de la Baja California; pero aún serían necesarios otros 14 más de increíbles esfuerzos para que España, por medio de los jesuitas, pudiera establecerse sólidamente en la península.
HACIA LA PAZ
Acompañado por los misioneros jesuitas Eusebio Francisco Kino y Matías Goñi, Atondo navegó a La Paz en abril de 1683.
Partió el 18 de mayo del puerto de Chacagua, Oaxaca, Méjico.
Además de la tropa iban varios jesuitas encargados de evangelizar a los indios.
Tras catorce días de navegación desembarcó en la bahía de La Paz, a pesar de la resistencia de los guaycuras.
PERICÚES Y GUAYCURAS
Los esfuerzos para establecer un asentamiento entre los pericúes y guaycuras del área de La Paz terminaron con los soldados españoles envueltos en hostilidades con los nativos.
Mandó levantar una iglesia y varias cabañas, pero la hostilidad de los indígenas y la falta de víveres obligaron a los expedicionarios a regresar a la costa de Sinaloa, Méjico.
Los españoles sufrían pacientemente múltiples insultos, esperando suavizar de esta manera la ferocidad de los bárbaros; pero el 6 de junio de 1683 se dejaron de ver cerca del campamento dos pelotones de guaycuras que no contentos con sus aullidos y amenazas, asaltaron a mano armada la trinchera, y habrían sufrido el fuego de la artillería que los soldados iban a disparar, si el intrépido almirante D. Isidoro Atondo y Antillón (44), saliendo de la línea no hubiera avanzado sobre ellos y con terribles gritos y grandes demostraciones de indignación no los hubiera amedrentado hasta hacerlos volver la espalda y ponerse en precipitada fuga.
Sin embargo, el intrépido almirante D. Isidoro Atondo y Antillón (44), dispuso ir en persona a un puerto de la misma provincia de Sinaloa con el fin de proveerse más abundantemente de todo lo necesario, y habiendo vendido allí gran parte de las mercancías que llevaba y empeñado su plata y joyas, volvió a la California; pero ya no al puerto de La Paz, sino a otro situado a unos 26º de latitud, al cual le puso el nombre de San Bruno porque arribó a él el 6 de octubre de 1683.
La Paz fue abandonada, y los españoles se trasladaron al norte para intentarlo de nuevo en San Bruno, entre los Cochimí, al norte de Loreto, en diciembre de 1683.
Durante un año exploró aquellas tierras áridas y de clima insalubre, fracasando en su intento de llegar por tierra al mar del Sur (Pacífico).
Regresó a Sinaloa en 1685.
En San Bruno el sol evaporó el agua y secó las cosechas, el gran sueño se secó también y el Almirante Isidro de Atondo y Antillón en 1685 sometió a votación el abandono de aquella empresa californiana financiada por la Corona española.
OPOSICIÓN
El Padre Kino se opuso, pero en vano, se dieron órdenes de salvar cuanto pudiera regresar en los barcos, embarcaron y los tibios vientos alejaron las embarcaciones de las inhóspitas tierras de la península y el sueño de Kino de convertir a los nativos y crear un rosario de misiones en la península de Baja California llegó a su fin.
Bien dotado para las lenguas, Kino las aprendía y por medio de ellas evangelizaba; pero ni él ni el almirante Atondo creyeron que era un buen lugar para establecer asentamientos, por lo que transcurridos catorce meses la expedición regresó sin completar su encomienda original.
Por aquel entonces la California explorada se consideraba una isla.
Otros misioneros serían quienes con la cruz en la mano colonizarían la península.
PRIMERA RESIDENCIA
Allí está consignada la fecha del establecimiento de la primera residencia jesuita en la Baja California:
“Desde hoy -16 de marzo de 1684- empezamos los Padres a comer en nuestra casa y no en la mesa del señor Almirante Isidro de Atondo y Antillón (45)”.
OCÉANO PACÍFICO
El 30 de diciembre de 1684, la expedición de Isidro de Atondo y Antillón y Eusebio Francisco Kino (39), atravesando la península, alcanzaron a la costa del Océano Pacífico sin novedad.
Las consecuencias de las expediciones de Atondo incluyeron una renuencia por parte del gobierno español a ser arrastrado nuevamente a la costosa e improductiva tarea de colonizar Baja California, pero también un entusiasmo por parte de Kino y otros jesuitas para desarrollar este campo misionero.
Atondo posteriormente sirvió en Nueva Vizcaya.
En enero de 1685 ambos personajes unieron sus esfuerzos en una titánica lucha diplomática para salvar la empresa de las Californias.
Desde los trabajos de construcción de las naves (1681) hasta el rescate de la nao de China (1685) se fue forjando -no obstante, serias dificultades en cuanto el buen trato de los indios- una sólida y respetuosa amistad entre el padre Kino y don Isidro.
El segundo intento de colonización de Atondo fue más pacífico, más duradero y fructífero en la exploración geográfica que el primero.
Sin embargo, también llegó a una conclusión infructuosa cuando el asentamiento demostró ser incapaz de sostenerse y tuvo que ser abandonado en mayo de 1685.

TOMÁS ANTONIO DE LA CERDA Y ARAGÓN, CONDE DE PAREDES
Estudiados los informes del padre Kino al respecto de la Baja California, el virrey de Nueva España Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Conde de Paredes, mandó constituir a principios de 1686 (último año de su virreinato) una junta para el estudio de la colonización de la Baja California, integrada por el Almirante Antillón, el Padre Kino y el fiscal de la Real Audiencia.
El acuerdo de la junta fue el de encomendar a los jesuitas tal ambicioso proyecto.
Finalizada esta etapa se trasladó a Oaxaca en 1688 para auxiliar a su tío el obispo Isidro de Sariñana. Luchó contra los holandeses y protegió los convoyes a Filipinas.

ISIDRO DE SARIÑANA Y CUENCA
Cuando Atondo tuvo que abandonar la Baja California, continuó su carrera militar en Nueva Vizcaya hasta 1688, cuando se trasladó a Oaxaca en calidad de ayudante del tío de su mujer, don Isidro de Sariñana y Cuenca (55), obispo de aquella diócesis.
CABALLERO DE SANTIAGO
Ese año solicitó el 23 de diciembre ingresar a la Orden de Santiago recibiendo al año siguiente la Orden.
Esas son las últimas noticias que se tienen de él.
En la historia de Las Californias siempre estará presente el almirante Atondo.

Fue él quien junto con el padre misionero Eusebio Francisco Kino y los también frailes misioneros Matías Goñi y Juan Bautista Copart establecieron la Misión de San Bruno, primera misión establecida en Las Californias.
Falleció en Oaxaca de Juárez, el 29 de noviembre de 1691.
Se ignora el lugar en el que fue sepultado.
Tecate, B. C., octubre 2 del 2023.