
Pese a la nacionalización del mineral y la fundación de una empresa paraestatal en el sexenio de AMLO, el Servicio Geológico Mexicano (SGM) confirmó en la reciente conferencia matutina que el país carece de reservas viables, sepultando el sueño de la soberanía energética basada en este recurso.
El “sueño del litio” mexicano, que prometía convertir al país en una potencia de la transición energética similar a Bolivia o Chile, se ha topado con una realidad geológica ineludible. Este jueves, durante la conferencia matutina del gobierno federal, una declaración oficial cimbró los cimientos de la estrategia minera heredada: el litio es un mineral escaso o prácticamente inexistente en territorio nacional.En un evento dedicado a la revisión de concesiones mineras, encabezado por la presidenta de México y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, se detalló la recuperación de 1,126 concesiones. Sin embargo, el dato más revelador provino de Flor de María Harp Iturribarría, directora del Servicio Geológico Mexicano (SGM).Al presentar el inventario de recursos, Harp Iturribarría colocó al litio en la “lista negra” de la minería nacional. Según la funcionaria, este mineral —junto con otros como el cobalto, níquel y germanio— se clasifica como “escaso o nulo” en el país. En contraste, México mantiene su potencia en plata, cobre y fluorita.Esta admisión oficial plantea una interrogante ineludible de política pública y gasto fiscal: Si el litio es nulo, ¿por qué se nacionalizó con bombo y platillo y, sobre todo, para qué se creó la empresa paraestatal Litio para México (LitioMx)?
El choque entre el decreto y la geología
La contradicción es evidente al revisar la historia reciente. El 23 de agosto de 2022, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto de creación de Litio para México (LitioMx). El objetivo de este organismo descentralizado, sectorizado en la Secretaría de Energía, era claro: la “exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento del litio”.En aquel entonces, el expresidente Andrés Manuel López Obrador celebraba la reforma a la Ley Minera como un hito de soberanía:“Estoy muy contento porque se nacionalizó el litio, que es un mineral estratégico, que significa el futuro de las industrias y la tecnología… Enfrentamos todos los obstáculos”, declaró AMLO en abril de 2022.Bajo esa narrativa, se prometió que el litio sería propiedad exclusiva de la nación, evitando que empresas extranjeras se “apropiaran de lo que es del pueblo”. No obstante, la reciente declaración de Flor de María Harp confirma lo que investigaciones periodísticas y expertos advirtieron durante meses: la estructura burocrática se montó sobre un recurso que, comercialmente, no existe o no es viable extraer.
De la fiebre a la incertidumbre: La realidad de los yacimientos
La admisión del SGM no es un hecho aislado, sino la confirmación de una serie de datos técnicos que se han ignorado políticamente. Una investigación realizada por Thelma Gómez Durán para Quinto Elemento Lab, titulada “El litio en México, de la ilusión a la incertidumbre”, ya había documentado cómo se construyó una “burbuja” especulativa sin sustento científico sólido.El problema radica en la composición química de los yacimientos mexicanos. A diferencia de Sudamérica, donde el litio se extrae de salmueras (lagos salados) de forma rentable, en México el mineral se encuentra atrapado en arcillas.El doctor Luca Ferrari, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM consultado para dicha investigación, explica que separar el litio de las arcillas es tecnológica y económicamente complejo.
- El factor concentración: Para que un yacimiento sea viable, se requieren concentraciones altas. En Sonora, el promedio es de 3,400 partes por millón (ppm), pero es muy heterogéneo.
- Resultados fallidos: El propio SGM, bajo la administración pasada, analizó más de 3,000 muestras en 82 localidades de 18 estados entre 2021 y 2022. El resultado, obtenido vía transparencia por Quinto Elemento Lab, fue devastador: “No se identificó ningún depósito con las condiciones favorables”.
LitioMx: Una paraestatal sin materia prima
Ante la escasez del mineral confirmada por la propia directora del SGM, la existencia de LitioMx queda en entredicho. La empresa, que según su decreto debía “elaborar programas estratégicos” y “desarrollar tecnología”, opera hoy con recursos limitados y sin un plan de negocios claro, dado que no hay minas activas que administrar.Datos revelados en la investigación periodística muestran la fragilidad del organismo:
- Presupuesto administrativo: En 2024, LitioMx gastó poco más de 16 millones de pesos, destinados principalmente a sueldos de una plantilla mínima de cinco trabajadores permanentes y nueve eventuales.
- Sin plan estratégico: Hasta octubre de 2025, el Consejo de Administración no había aprobado el Programa Estratégico para el año siguiente.
- Sin producción: Tres años después de su creación, México no produce litio comercialmente.
La paraestatal se enfrenta al escenario descrito por la investigadora Thea Riofrancos: “Las declaraciones oficiales son solo el comienzo de un lento e incierto proceso”. En el caso mexicano, el proceso parece haberse detenido antes de empezar por falta de materia prima.
La especulación y el conflicto legal
Mientras el gobierno actual reconoce la escasez, el Estado mexicano enfrenta las consecuencias legales de la “fiebre del litio” impulsada anteriormente. La cancelación de concesiones a empresas extranjeras, bajo el argumento de la nacionalización, ha derivado en litigios internacionales.El gigante chino Ganfeng Lithium, que adquirió el proyecto de Bacanora Lithium en Sonora (el único que se consideraba viable), demandó a México ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) tras la cancelación de sus concesiones en 2023.Paralelamente, otras empresas mineras “juniors”, principalmente canadienses, han cambiado su narrativa para no perder sus derechos sobre la tierra. Firmas como Silver Valley Metals y Advance Lithiumahora aseguran que sus yacimientos no son de litio, sino de potasio(utilizado para fertilizantes), buscando esquivar la prohibición estatal sobre el litio y mantener vigentes sus títulos mineros en estados como San Luis Potosí y Zacatecas.
¿Una patente sin uso?
El gobierno anterior intentó contrarrestar el escepticismo técnico desarrollando una patente a través del Conahcyt para extraer litio de arcillas. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó la existencia de esta tecnología, también advirtió sobre los costos: “A veces está la patente, pero los costos no son accesibles para desarrollar masivamente”.El investigador Gabriel Plascencia Barrera, del CIMAV, confirmó a Quinto Elemento Lab que, aunque lograron obtener carbonato de litio a nivel laboratorio, escalar el proceso requiere un yacimiento con reservas probadas, algo que, según la reciente conferencia matutina, México no tiene.
Conclusión: El fin de la narrativa
La declaración de Flor de María Harp marca un punto de inflexión. Al catalogar oficialmente al litio como “escaso o nulo”, el gobierno federal parece empezar a desmarcarse de la promesa del “petróleo del futuro”.
Lo que queda es una estructura burocrática (LitioMx) sin recursos que explotar, una serie de arbitrajes internacionales costosos por la cancelación de concesiones, y comunidades en el norte del país que pasaron de la esperanza de desarrollo a la incertidumbre por la especulación de tierras. La soberanía del litio, por ahora, existe solo en el papel del Diario Oficial de la Federación, pero no en el subsuelo mexicano.
Claves del “Sueño del litio” en México
- La revelación: Flor de María Harp (SGM) incluyó al litio en la lista de minerales “escasos o nulos” en México durante la conferencia del jueves.
- La paraestatal: LitioMx se creó en agosto de 2022 para controlar una cadena de valor que hoy se admite inexistente.
- El obstáculo geológico: El litio en México está en arcillas, lo que hace su extracción costosa y tecnológicamente difícil, a diferencia de los salares de Sudamérica.
- Resultados de exploración: El SGM exploró 82 localidades entre 2021 y 2022 sin encontrar ningún depósito económicamente viable.
- Consecuencias legales México enfrenta demandas internacionales (como la de Ganfeng Lithium) por cancelar concesiones basadas en una expectativa de riqueza mineral que el propio gobierno ahora desestima.
- Gasto público LitioMx opera con un presupuesto millonario destinado mayormente a burocracia, sin producción física del mineral.
Con información de Publimetro