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Gasolina alcanza su mayor costo en Estados Unidos desde 2022 ¿Cómo afectará a México este incremento? 

La Casa Blanca continuó restándole importancia al vertiginoso aumento de los precios del petróleo argumentando que los precios se “desplomarán” una vez que termine la guerra con Irán

El mercado energético norteamericano atraviesa un momento crítico. Por primera vez desde 2022, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4.02 dólares por galón, una cifra quegenera preocupación tanto en los consumidores estadounidenses como en la economía mexicana.La administración actual vinculó este repunte directamente con la inestabilidad en Medio Oriente. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, afirmó en un comunicado oficial que los costos actuales resultan de interrupciones temporales derivadas del conflicto bélico. Según la funcionaria, los precios caerán de forma drástica una vez que la denominada “Operación Epic Fury”finalice.

El presidente Donald Trump, quien centró su plataforma política en el dominio energético y la reducción de costos para las familias, enfrenta ahora el reto de estabilizar el surtidor antes de las eleccionesde mitad de mandato en noviembre. La estrategia estadounidense incluye:

  • Intervención militar y diplomática:Acciones conjuntas con Israel para asegurar el Estrecho de Ormuz, punto vital controlado por Irán donde transita gran parte del crudo mundial.
  • Promesa de liberación de reservas:El compromiso de devolver liquidez a los bolsillos ciudadanos mediante la explotación de recursos propios.
  • Presión internacional: El llamado a otras naciones para colaborar en la seguridad de las rutas de transporte marítimo.

El impacto en México: una dependencia inevitable

A pesar de los esfuerzos por la autosuficiencia energética, México mantiene una relación de interdependencia profunda con el mercado estadounidense. El incremento de precios al norte de la frontera repercute en el territorio mexicano a través de tres canales principales:

  • Costos de importación: México adquiere una parte significativa de las gasolinas que consume de refinerías en Texas y la costa del Golfo. Si el precio por galón sube en Estados Unidos, el costo de adquisición para Pemex y los importadores privados se eleva de forma inmediata.
  • Presión inflacionaria: El transporte de mercancías en México depende del diésel y la gasolina. Un encarecimiento en los combustibles suele traducirse en un ajuste al alza en los precios de la canasta básica, afectando el poder adquisitivo de la población.
  • Sacrificio fiscal: Para evitar “gasolinazos”, el gobierno mexicano utiliza el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Al absorber el incremento para que no llegue al consumidor final, el Estado deja de percibir ingresos millonarios que podrían destinarse a otros rubros.

Con información de Publimetro