
Nuestro Partido-Movimiento, Morena, tiene un referente ideológico, ético y político que va más allá de la figura de una persona en especifico. Es evidente que el peso simbólico de Andrés Manuel López Obrador es fundamental en la construcción, a nivel de principios, de nuestra organización.
Pero ese referente, ese horizonte de significado que alimenta la “mística” morenista es más grande. Se alimenta de causas y experiencias de lucha que recorren este siglo y el pasado, tiene muchos nombres de mujeres y hombres cuyas biografías no son otra cosa que la síntesis de la historia, de la efervescencia social, de la insurrección, de la vanguardia revolucionaria. Y por supuesto, de esa masa anónima, esa potencia creadora: “El Pueblo”, quien guarda en su luchas un montón de memorias y lecciones que nos permiten acumular saberes para ponerlos al servicio de la lucha actual.
Todas esas herramientas que tiene, o debe de tener un militante de nuestro Partido-Movimiento, solo sirven si se ponen en práctica, si se utilizan para organizar y movilizar las causas más justas, si se usan para dinamizar la revolución de las conciencias que ya esta en marcha.
Bueno ya vimos los “Fondos” que traen en su mochila aquellos que se identifican como Morenistas, ahora veamos las “Formas”,
¿Cómo? ¿De qué forma?
Siempre caminando, este movimiento se construyó en las calles, en los barrios, en los sobre ruedas, en las colonias, en los parques.
Es necesario que se tenga acción
comunitaria porque al final allí, en la comunidad, es donde descansa y despierta el verdadero poder. Ese poder que, tocando puertas, casa por casa, corazón por corazón, conciencia por conciencia, queremos organizar y movilizar en favor de todas y todos.
Con la suela del zapato recorrer las calles
acompañado del sudor en la frente junto
con la saliva de nuestro discurso que gana los corazones.
Ese es el camino, esas son las formas y esos son los fondos.
Michelle Tejeda.