El frío revive un dolor silencioso: la osteoartritis golpea a millones de mexicanos

Especialistas alertan que hasta seis de cada diez personas presentan algún grado de esta enfermedad articular, cuyos síntomas se intensifican durante la temporada invernal
Con la llegada de los frentes fríos, miles de personas en México vuelven a resentir un dolor persistente en rodillas, manos, caderas y espalda. No se trata solo de una molestia pasajera: la osteoartritis, una enfermedad crónico-degenerativa de las articulaciones, afecta a una proporción significativa de la población y tiende a agravarse cuando bajan las temperaturas.
Especialistas en ortopedia y reumatología señalan que alrededor del 60 % de los mexicanos podría presentar osteoartritis en algún grado a lo largo de su vida. La cifra refleja no solo el envejecimiento de la población, sino también factores como la obesidad, el sedentarismo y el desgaste acumulado de las articulaciones.
La enfermedad se produce por el deterioro del cartílago que permite el movimiento suave entre los huesos. Cuando ese tejido se desgasta, el roce provoca dolor, rigidez y, en etapas avanzadas, limitaciones importantes para caminar, escribir o realizar actividades cotidianas. Aunque suele asociarse con personas mayores, los médicos advierten que cada vez se diagnostica con mayor frecuencia en adultos de mediana edad.
Durante el invierno, los síntomas suelen intensificarse. El descenso de la temperatura y los cambios en la presión atmosférica influyen en la viscosidad del líquido que lubrica las articulaciones y en la tensión muscular, lo que explica por qué muchas personas reportan mayor dolor y rigidez en días fríos o húmedos.
A diferencia de otros padecimientos articulares, la osteoartritis no tiene cura, pero su progresión puede ser lenta. El problema, advierten especialistas, es que una gran parte de quienes la padecen no recibe diagnóstico oportuno o normaliza el dolor como parte del envejecimiento, retrasando la atención.
El impacto va más allá del malestar físico. El dolor crónico limita la movilidad, reduce la productividad laboral y afecta la calidad de vida, especialmente en un país donde una parte importante de la población depende del trabajo físico para subsistir.
Con información de Baja News