EEUU ofreció beneficios al hijo de “El Chapo” para entregarse y delatar al Cártel de Sinaloa, según Los Angeles Times

Según la información, Joaquín Guzmán López avisó a agentes federales que llegaría con “algo importante”, pero no esperaba que fuera “El Mayo” Zambada
Agentes federales de Estados Unidos presionaron a Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, para que se entregara y le sugirieron que obtendría un trato favorable si aportaba pruebas o entregaba a otros integrantes del Cártel de Sinaloa, según un reportaje del portal Los Angeles Times publicado este lunes 20 de julio, el mismo día en que el cofundador de la organización criminal, Ismael “El Mayo” Zambada, fue condenado a cadena perpetua en Brooklyn.
Según fuentes involucradas en el caso y consultadas por el periodista Keegan Hamilton, las autoridades estadounidenses se mantuvieron en contacto con Guzmán López durante las negociaciones y le dejaron claro qué “tipo de cosas serían bien vistas”, sin llegar a dirigir su actividad directamente ni especificar qué personajes podría entregar.
“Se hizo un esfuerzo muy significativo por rozar el límite entre no dirigir ninguna actividad, pero dejando claro qué tipo de cosas serían bien vistas”, dijo una fuente al diario californiano.
Según la fuente, lo que esperaban los agentes era que otro de los hijos de El Chapo Guzmán también se entregara, sin especificar si Iván Archivaldo o Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
Previo a su llegada a EEUU, Guzmán López notificó a los agentes que llegaría pronto y les dio a entender que les convendría estar disponibles. “Joaquín básicamente dijo: ‘Oigan, voy a llegar pronto, les voy a traer algo importante’. Sabían que se refería a que traería a alguien”, dijo otra de las fuentes.“Nunca esperaron que trajera a Zambada”, precisa el reportaje.
La versión oficial de las autoridades estadounidenses
Este lunes, tras la sentencia contra el cofundador del Cártel de Sinaloa, el fiscal federal del Distrito Este de Nueva York, Joseph Nocella, sostuvo en conferencia de prensa que Estados Unidos “dejó perfectamente claro que no condona el secuestro” y que Guzmán López “no recibiría ningún crédito” por lo que hizo.
Nocella recordó que el propio Guzmán López, al declararse culpable ante el tribunal, admitió que fue él quien orquestó el secuestro de Zambada y que lo hizo esperando “ganarse el favor del gobierno de los Estados Unidos”.
La fiscalía fue categórica: ese método, un secuestro no negociado y no autorizado, fue determinante para que no se le reconociera como cooperación válida.
Al ser cuestionado sobre si el FBI o el HSI tenían conocimiento previo del secuestro antes de que ocurriera Nocella no respondió. Se limitó a señalar lo que consta en el expediente público y agregó que no podía ir más allá porque se trata de “un asunto de investigación continua”.
Esa postura oficial se suma que hace días el FBI donó a un museo el avión Beechcraft King Air que transportó a Zambada y a Guzmán López. Un letrero junto a la aeronave indica que las detenciones fueron el resultado de la “Operación Air Kings”, en la que agentes del FBI “ejecutaron con éxito una detención sumamente compleja, secreta y audaz de dos de los fugitivos más buscados del mundo”.
El Mayo Zambada es condenado a cadena perpetua
Este lunes 20 de julio, el juez federal Brian Cogan condenó a Zambada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en la corte del Distrito Este de Nueva York. La sentencia incluyó además una orden de decomiso por 15 mil millones de dólares.
Zambada, de 76 años, compareció cojeando ante el tribunal y sin esposas. Su cabello, antes teñido de negro, se había vuelto completamente plateado. Al hundirse en su silla se le escuchó murmurar “Ay, cabrón”, lo que sugería dificultades para sentarse.
Antes de conocer su condena, leyó una carta en español en la que asumió plena responsabilidad por sus crímenes. “No fui a juicio porque no quería negar la verdad. Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello”, dijo ante el juez Cogan. Cerró con un llamado a las nuevas generaciones: “No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen; solo traen dolor y pérdida”.
El fiscal auxiliar Tyson Duva lo describió como “quizás el peor narcotraficante que el mundo haya visto” y recordó que nunca tuvo un empleo legítimo.
La única petición de la defensa fue que Zambada no corriera la misma suerte que El Chapo, quien cumple cadena perpetua en estricto aislamiento en la ADX Florence en Colorado.
Con Zambada sentenciado, se cierra el ciclo de los líderes históricos del narcotráfico en México. El Chapo cumple cadena perpetua en Estados Unidos desde 2019. Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder histórico del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió en febrero durante un operativo del ejército mexicano para detenerlo. Zambada era el último en pie.
La facción que encabezaba no desaparece con su condena. Su hijo Mayito Flaco asumió el liderazgo del grupo, que sigue inmerso en una guerra con Los Chapitos.
Zambada llegó a ser padre de 16 hijos con varias mujeres. Según el memorándum de sentencia de la defensa, su hija Teresa Zambada declaró a las autoridades estadounidenses que su padre no “aspiraba a convertirse en lo que llegó a ser, ni alcanzar esa magnitud”.
El perfil del capo que emerge de los documentos judiciales es el de un hombre que inició su carrera criminal a los 16 años trabajando para los cárteles de Juárez y Guadalajara, y que plantó su primera cosecha de marihuana —60 libras camufladas entre hileras de maíz— que apenas le reportó 400 dólares. Décadas después, los fiscales calculan que su organización movió miles de millones.
En 2010, Zambada concedió una breve entrevista a la revista Proceso en la que admitió que el ejército mexicano estuvo cerca de capturarlo en cuatro ocasiones y que terminar encerrado le generaba “pánico”. Su pronóstico de entonces resultó irónico: dijo que con su detención o muerte nada cambiaría en el panorama del narcotráfico en México.
Tras conocerse la condena, el administrador de la DEA Terry Cole emitió un mensaje que no dejó lugar a interpretaciones: “Ya sea que seas un narcotraficante o un funcionario corrupto de gobierno, la DEA va por ti”. Cole advirtió que la sentencia “no es el final, es apenas el principio” y anunció que la agencia continuará desarticulando redes, cortando flujos financieros y decomisando ganancias ilícitas en coordinación con otras agencias.
con información de Infobae