
El modelo chilango
La división de responsabilidades es clara y razonable: el gobierno de la Ciudad se encargará de edificar (pagar y construir) el plantel; y la UNAM asumirá el equipamiento, la planeación académica y la operación.
Cada año, decenas de miles de jóvenes en la Ciudad de México presentan el examen de ingreso a la UNAM y a otras instituciones públicas de educación superior, pero la mayoría se queda fuera. No por falta de mérito, sino por falta de espacios. Esa es la impotencia de miles de familias chilangas: una demanda que crece más rápido que la oferta, una exclusión que se vuelve crónica y una sensación de que el derecho a la educación en México, en la práctica, es un privilegio geográfico y económico.
En ese contexto cobra relevancia el acuerdo alcanzado entre el rector Leonardo Lomelí y el gobierno capitalino para construir una nueva Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) en el sur-oriente de la capital. El anuncio, formalizado en el Segundo Informe de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, contempla un plantel con capacidad para 20 mil estudiantes. Será el primer proyecto de esta escala de la UNAM en el Valle de México en más de 50 años, desde la creación de las entonces ENEP en 1973 y la apertura de las escuelas de Enfermería y Artes Plásticas en 1979.
La división de responsabilidades es clara y razonable: el gobierno de la Ciudad se encargará de edificar (pagar y construir) el plantel; y la UNAM asumirá el equipamiento, la planeación académica y la operación. El rector ha señalado que la intención es iniciar obras en 2027 y recibir a la primera generación en 2028. No basta con abrir espacios; hay que garantizar que las carreras respondan a las necesidades regionales y nacionales, y que la calidad no se diluya por la urgencia de la matrícula. Vínculo empresa-universidad, le llaman.
Este proyecto no llega solo. En septiembre de 2026 se puso en marcha formalmente el Campus UNAM en el Centro Histórico, con sede en el Antiguo Templo de San Agustín. Aun así, el problema de fondo persiste. La exclusión anual de aspirantes, las protestas recurrentes por falta de lugares y las dificultades para escalar la infraestructura pública muestran que el sistema es insuficiente. Una ENES de 20 mil estudiantes es una respuesta concreta y de magnitud histórica, pero no sustituye una política de expansión sostenida ni resuelve por sí sola el déficit acumulado.
Todo lo que se haga para apostarle a la educación es en beneficio de las familias capitalinas. El reto ahora es que la obra, el presupuesto y la calidad académica avancen al mismo ritmo que la urgencia de quienes esperan un lugar.
Y ¿por qué no copiar el modelo chilango en las otras 31 entidades federativas? No estaría mal que se pusieran las pilas los gobernadores, para edificar campus universitarios, y que los equipe, administre y atienda académicamente la UNAM.
COLOFÓN:
*No hay acuerdo o pacto alguno, dicen. ¿Pero, de qué platicaron en un hangar del aeropuerto de Ciudad Juárez la presidenta Sheinbaum y la gobernadora Maru Campos?
*Ya bajaron a la senadora Andrea Chávez, y acusaron al ex fiscal Jáuregui por traición a la Patria.
*Tiene alas, pico ancho y patas palmeadas, pero dicen que no hace cuac.
POR GUSTAVO RENTERÍA
COLABORADOR
gustavo@gusartelecom.com.mx
@gustavorenteria