
California es casi el paraíso
En el corazón de la costa oeste, California es gobernada con mano firme (y amistosa para los latinos) por Gavin Newsom, que se autonombra como un administrador no neutral: líder opositor a Trump, en un estado que es laboratorio de libertades y políticas progresistas.
San Francisco.— Que nadie se engañe: el fenómeno de que tantas personas de origen mexicano vistan la camiseta del TRI en Estados Unidos no significa que ganarán el Mundial, ni si quiera que harán un buen papel; es solamente una gran oportunidad para demostrar que todos ellos son orgullosamente de otro país.
Se venden como “pan caliente” acá; a diferencia de México, donde entre la organización tripartita y las claras deficiencias en la cancha, no han despertado la pasión de otras Copas del Mundo.
En el corazón de la costa oeste, California es gobernada con mano firme (y amistosa para los latinos) por Gavin Newsom, que se autonombra como un administrador no neutral: líder opositor a Trump, en un estado que es laboratorio de libertades y políticas progresistas.
Aquí, el huésped de la Casa Blanca no encuentra aliados; al contrario, encuentra resistencias. Aprovechando el Super Bowl, en el estadio de los 49s y ahora, con motivo de la Semana Santa, muchos habitantes de esta zona corearon “No King, No Ice”, levantando sus cartulinas, donde previamente habían caricaturizado a Trump.
Y esas resistencias tienen acento: los latinos y, en particular, los mexicanos, que son motor vital de la economía californiana. Es más, aquí no se necesita hablar muy bien inglés para sobrevivir.
Los mexicanos son los que recolectan las manzanas y naranjas, construyen las casas y las remodelan; los de Puebla atienden en los restaurantes y los del DF (les cuesta trabajo decir Ciudad de México) lavan y secan platos; los tlaxcaltecas cuidan a pacientes en hospitales, y los campechanos que manejan los taxis, aunque ya molestos porque les está ganando la partido Waymo (los taxis sin conductor).
Son pues la fuerza laboral, el motor económico y el sostén indiscutible de una zona completa de EE.UU. que es potencia, pero que lo es gracias a la mano de obra especializada y sin descanso de los nuestros aquí. California no es solo un estado grande y rico, sino una entidad que entendió su diversidad y está orgullosa de ello.
Mientras Estados Unidos se sigue dividiendo, aquí los latinos recuerdan que la fuerza económica de esta nación es el trabajo constante, para producir lo suficiente para mantenerse en el exilio y mandar una “lanita” para la “jefa”, la esposa y los hijos.
Entre bromas me acerco a Roberto, del Estado de México, que apenas y cabía en la playera de la Selección. Son re maletas, le dije, y respondió luego luego que sí. “Pero con que le ganemos en la tabla a los gringos, ya con eso”, respondió entre risas.
Es decir, allá nació, se siente orgulloso de ello, pero rivaliza con los de aquí, porque lo siguen tratando con desprecio. El jersey del TRI es un escudo potente, pero también una manera de decirle a todos que es orgullosamente mexicano, y que con su chamba —parafraseando a Luis Spota—, California es casi el paraíso.
COLOFÓN:
*Después de visitar Alcatraz, dice el autoguía, que los EE.UU. tienen 35 cárceles de altísima seguridad, denominadas Super Max.
*Casi el 34.9 % de los internos son negros y 30.7 % hispanos.
*¿Clara muestra de racismo judicial?
POR GUSTAVO RENTERÍA
COLABORADOR
GUSTAVO@GUSARTELECOM.COM.MX
@GUSTAVORENTERIA