
¡Ya basta!
Hoy convivimos con la inteligencia artificial, los autos van sin conductor y hay robots humanoides. Dice Elon Musk que, en muy corto plazo, los drones, los R2-D2s y los C-3POs.
Este siglo se caracteriza por la digitalización global, inmediatez de la información, conectividad absoluta y la revolución científica y tecnológica diaria.
Hoy convivimos con la inteligencia artificial, los autos van sin conductor y hay robots humanoides. Dice Elon Musk que, en muy corto plazo, los drones, los R2-D2s y los C-3POs harán los trabajos pesados.
Imagine usted, caro lector, que esos señores de lámina manipularán las cargas pesadas, harán los trabajos más peligrosos, aburridos y sucios; fabricarán sin descanso, tendrán productividad 24/7 y hasta atenderán el campo.
Claro, aquí se mezclan problemas éticos y de empleo masivo, pero el Planeta Tierra puede beneficiarse de manera exponencial. Por ejemplo, los robots lograrían con su operación masiva, acabar con el hambre mundial.
Pero en medio de esta vorágine tecnológica que debería convertirnos en una raza más sensible y docta, la intolerancia no se va; es más, regresó con una versión corregida y aumentada. No exagero en decir que la discriminación, racismo y clasismo, hoy dominan.
Basta con accionar la radio, la televisión o ver las redes sociales: amenazas arancelarias, tiroteos, bombas que matan inocentes, misiles que destruyen ciudades y tensión generalizada.
Aquí, el lenguaje que utilizan entre los que piensan distinto ya llegó a niveles preocupantes, porque el siguiente paso será la agresión física: que ni opine el idiota, grandísimo pendejo, no entiende que no entiende el imbécil, o pobre estúpido ignorante.
Narco retrasado mental lee bien, saco de pus, fanático resentido, muerto de hambre, naco de cuarta, changoleón, prostituta del bienestar, chairo, perro facturero, miserable insecto o basura humana.
Fantoche, hipócrita y corrupto es lenguaje común en las mesas de opinión; junior tóxico, cenadora, pinche vieja loca, zurdo maldito o basurita de derecha.
La ONU y los líderes religiosos están sobrepasados a nivel mundial, y en México también urge un llamado a la tranquilidad y a la pacificación. Será demasiado tarde si no damos un paso atrás.
No exagero en decir que los golpes y los balazos serán nuestro lenguaje en muy breve, si no contamos hasta 10.
Estamos a casi nada de la histeria nacional, porque en el mundo se arreglan los conflictos con ejércitos; y en nuestro país, estamos haciendo un hábito la injuria, ultraje, agravio, afrenta, vejación, oprobio, baldón, escarnio, denuesto e infamia.
Ya basta de vilipendios y humillaciones diarias, porque el aplastamiento social y la deshumanización están ganando. Y sí, son actores políticos de uno y otro bando. No se salva ninguna ideología.
¡Ya basta!
COLOFÓN: *Tres propuestas cinematográficas, en medio de esta escalada de violencia. Ojalá nos hagan reflexionar sobre los absurdos humanos y cómo podemos contribuir a un mundo mejor.
*”La Voz de Hind Rajab”. *”Nuremberg, el juicio del siglo” y “El mundo temblará”.
POR GUSTAVO RENTERÍA
COLABORADOR
GUSTAVO@GUSARTELECOM.COM.MX / @GUSTAVORENTERIA