
Septenio Mexiquense
El PRI hoy en nuestra entidad es una fuerza muy menor, y lo que fue un apoyo para ellos, hoy les significa un dique espantoso para regresar al poder
El primero de agosto del año pasado, en el diario El Heraldo de México escribimos: en 2022 el Congreso de Sonora aprobó una reforma constitucional para empatar las elecciones locales con las federales en 2030.
Quedó establecido que en 2027 se elegirá a un gobernador que solamente durará tres años; los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano promovieron acciones para tirar la reforma, pero el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 2023, avaló dicho cambio.
Es decir, el sucesor de Alfonso Durazo Montaño comandará una “minigubernutura”, que concluirá con la cita a las urnas, donde también escogeremos al sucesor de la presidenta Sheinbaum.
Pero en los tiempos del PRI hubieron también sendas reformas para que en Coahuila y el Estado de México (bastiones tricolores históricos) se jugaran las gubernaturas un año antes de las elecciones para elegir al Presidente de la República. Para asegurar el triunfo, necesitaban de los votos, pero sobretodo del dinero que ofrecían ese par de entidades.
Todavía les alcanzó con Eruviel Ávila, que empujó “con todo” para que Enrique Peña Nieto llegara a Los Pinos en 2012. En 2017 ganó la gubernatura Alfredo del Mazo Maza, pero ya no tuvieron el gas suficiente para meter a la casona blanca de Chapultepec a José Antonio Meade. Ganó las elecciones, un año después, Andrés Manuel López Obrador.
En 2023 triunfó en las elecciones Gómez Álvarez y los entonces detractores de esa “ventaja tricolor” ahora decían que la maestra operaría para los candidatos guindas. En 2024 arrasó Claudia Shienbaum, y el Edomex le ofreció muchos sufragios.
El PRI hoy en nuestra entidad es una fuerza muy menor, y lo que fue un apoyo para ellos, hoy les significa un dique espantoso para regresar al poder: que las elecciones para elegir al sucesor de la texcocana, se celebrarán un años antes de elegir al sucesor de la Presidenta, es decir en 2029.
Pero la pregunta es: ¿Morena enviará una iniciativa de reforma constitucional para empatar las elecciones estatales con las presidenciales de 2036? Una opción viable es que la próxima, sea una gubernatura de siete años, es decir del 2029 y que llegue hasta el 2036.
Al revés de Sonora, el Estado de México podría tener un septenio. De prosperar, ¿quién sería el primer gobernador mexiquense con siete años despachando en las oficinas de la Plaza de los Mártires?
La mayor parte de los estados del país han hecho modificaciones constitucionales para que se empaten las elecciones con la presidencial, ¿por qué el Edomex no? Ya se fue el PRI, entonces Morena estaría obligada a proponer este histórico cambio.
Ya lo sabe caro lector, el sucesor de Delfina, podría ir por un septenio mexiquense.
X: @GustavoRenteria / www.GustavoRenteria.com / gustavo@gusartelecom.com.mx
COLOFÓN:
+La relación prensa-poder siempre será un tema de gran debate público. Pero la obligación de los representantes populares y los servidores públicos es rendir cuentas.
+Por eso vale la pena voltear a las reuniones que, junto con el inicio de año, organizó la Gobernadora Delfina y el secretario de Gobierno, Horacio Duarte. La primera fue en Toluca, el pasado 15 de enero. La segunda fue ayer, en Texcoco, con colegas de la Zona Oriente y la Región de los Volcanes. Se ve la mano de la Coordinadora General de Comunicación Social, Nayeli Gómez Castillo.
+En la capital, tomó la palabra mi amigo Pepe Alam, a quien apreciamos desde hace muchos años. Hizo una serie de reflexiones para repensar esa relación entre los editores, concesionarios de medios electrónicos, columnistas, conductores, reporteros y los que ostentan el poder.