
Así, con la honestidad que caracteriza los estallidos sociales revolucionarios en la voz de sus representantes, con esa energía, con ese compromiso, así se expresó nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador con respecto a las políticas laborales del antiguo régimen Prianista que por 36 años padeció nuestro pueblo.
En el marco del 117 aniversario de la huelga de Río Blanco, el Presidente puso énfasis en como la ruta de la transformación tiene como bujía las demandas históricas de la clase trabajadora. Aunque el neoliberalismo como fase superior del capitalismo tiende a imponer relaciones de explotación y enajenación en los ámbitos culturales, ambientales y sociales, lo cierto es que el pivote que hecha andar la maquina neoliberal recae sobre los hombros de la clase trabajadora. A costa de sus más elementales derechos y a costa de la precarización laboral.
Desde régimen del PRI ya descaradamente entreguista, el de 1983, pasando por la amarga noche de los 12 años de Panismo, y el sexenio donde surge sin mascaras el “PRIAN”, es decir el de Peña Nieto, las clases trabajadoras se vieron directa y violentamente afectadas, se construyó una maquinaria legal para poco a poco flexibilizar las condiciones laborales siempre en beneficio de los grandes capitales.
Culturalmente se individualizo al extremo a la masa trabajadora, pervirtiendo y criminalizando su organización como bloque histórico y se instauró la competencia como máxima y dogma.
Hoy, a 5 años de la Cuarta Transformación y a 117 años de la huelga obrera en Río Blanco, nuestro proyecto se pinta con la agenda de las clases trabajadoras.
Aumento al salario, democratización de sindicatos, formalización del empleo, voluntad para reducir las jornadas y sobre todo hoy se dignifica y se promueve la organización en las fábricas, las maquiladoras y los centros laborales.
Vamos construyendo el sueño de los Flores Magón, de forma pacífica pero contundente, por lo que decidimos igual que nuestro Presidente; ¡Al carajo el neoliberalismo!
Michelle Tejeda.