
Este domingo 18 de febrero se llevaron a cabo dos expresiones políticas de gran importancia.
Por un lado, nuestra candidata la Dra. Claudia Sheinbaum formalizó su registro ante el INE para contender por la presidencia de la República.
Por otro, la derecha marchó, otra vez, en defensa del INE. Lo curioso sale a relucir de una forma tan evidente, que encaja perfectamente con lo que las y los intelectuales orgánicos, piensan y “reimaginan” la digna lucha de los pueblos del Sur global han venido a llamar la “posverdad”.
Me explico:
La derecha sale a marchar en contra de una supuesta dictadura, que por definición no permite expresiones de descontento, es decir aunque la verdad, como manifestación empírica de la realidad, comprueba de forma nítida que en México no hay una dictadura (por el solo hecho de que se respete, se promueva y se ponga al servicio de la ciudadanía los medios para la libre manifestación), la derecha se pasa por el arco del triunfo la evidencia y en medio de una manifestación, aseguran que hay una dictadura.
Justo eso es la llamada “posverdad” ya no importa la evidencia, se puede construir una narrativa totalmente ajena a la realidad, se puede hablar de que se quiere desaparecer al INE mientras la candidata del pueblo se registra ante dicha institución, respetando sus tiempos y sus formas.
La derecha ya no tiene argumentos que empaten con la realidad de millones de mexicanas y mexicanos. Se puede hablar y construir castillos de papel sobre un; “hay que rescatar a México”, como afirmó Marko Cortez, líder nacional del PAN, quien estuvo presente en la marcha de la derecha.
Aunque lo cierto y evidente, es que México ya se rescato de las garras del partido que el representa, sus aliados y la inercia neoliberal. Pues así lo comprueban los niveles de aceptación de la 4T. Pero para la “posverdad” eso no importa, la evidencia y los datos no importan.
Esa es la “posverdad”, una narrativa que no necesita de datos, de evidencia, de nada, solo con el empuje de los poderes fácticos se puede construir.
La derecha ya no “hecha mentiras” simplemente niega la realidad. Pancartas de “No al comunismo” o alegatos de “Se quiere desaparecer al INE”, fueron la constante en la marcha de la derecha a pesar de no tener sustento alguno ninguna de esas afirmaciones.
A pesar de estar extraviadas, en el mejor de los casos, en una imaginación muy ansiosa y en lo peor una ignorancia rapaz. Para la derecha ya no importa.
Mientras la Dra. Claudia Sheinbaum esboza sus primeras propuestas para el segundo piso de la transformación, de las cuales destacan, por lo pertinente de la marcha, que se seguirá promoviendo la libre expresión y manifestación (como hasta ahora), aunque la derecha asegura que estamos ante una dictadura y que es momento de la democracia.
Es inaudito, ridículo y sobre todo falta de memoria, el primer gobierno de la Cuarta Transformación, ha sido garante del diálogo abierto, del libre debate de las ideas y expresión, así como la manifestación. Y sin embargo, negando la verdad, afirman lo contrario.
Cuando la evidencia es tan clara:
- Aumento del salario.
- Mayor inversión.
- Cuidado de la deuda.
- Expansión de derechos sociales.
- Infraestructura.
- Reconocimiento internacional.
- Aprobación popular (la segunda mejor en el planeta).
Y la derecha se empeña en no reconocerla, y desde el berrinche y el enojo la niegan y cierran los ojos, a voluntad.
Cuando pasa eso, y sobre ello se esbozan argumentos en contra de la RE-A-LI-DAD, a eso se le llama “posverdad”.