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El cuidado de los animales

Ansiedad por separación en perros – Síntomas y tratamiento

Alrededor del 40 % de los perros sufren ansiedad por separación debido a distintos motivos. Algunos de ellos padecen este trastorno como consecuencia de un destete prematuro, mientras que otros lo han desarrollado tras haber experimentado una situación traumática en soledad, entre muchas otras causas.

¿Qué es la ansiedad por separación en perros?

Se define como ansiedad por separación al estado de estrés que alcanza el perro cuando no tiene acceso a su compañero humano (O tutor).

Para el perro, su tutor actúa como una figura de referencia que lo guía y le proporciona protección, dicho de otro modo, es su base segura. Cuando su base segura no está, y el can no ha aprendido a sobrellevar esta situación, es cuando aparece el estrés, el miedo, la frustración y la ansiedad, haciendo que presente una serie de síntomas y comportamientos indeseados. Esta clase de cambios pueden ser una gran molestia para el tutor y, sobre todo, para el perro, pudiendo afectar a la convivencia. Por ello, es fundamental solventar la situación y visitar a un veterinario de confianza lo antes posible.

Es preciso afrontar la ansiedad por separación con decisión, pues como pasa con los humanos, el paso del tiempo no hace otra cosa que empeorar los síntomas.

Grados de ansiedad por separación en perros

Existen distintos tipos o grados de ansiedad por separación en perros, de manera que algunos sí pueden estar relacionados con una relación de hiperapego por parte del perro y, al mismo tiempo, una mala gestión de la separación.

1. Tipo A o hiperapego primario: sucede en canes que han sido separados de su madre y hermanos prematuramente. Cuando se produce un destete temprano y, por ende, menos natural, el perro no ha experimentado un desapego progresivo, por lo que no ha aprendido a estar separado de su base segura (en ese caso su madre). Lo ideal es dejar que el destete se produzca de forma natural para que la madre enseñe a su cachorro a estar sin su protección. Por ello, la mejor edad para adoptar un cachorro es los tres meses de vida, tanto para evitar el desarrollo de este trastorno emocional como para prevenir problemas de socialización, y de conducta en general, derivados de la pronta separación.

2. Tipo B o hiperapego secundario: se produce después de haber pasado un tiempo prolongado con el perro, como por ejemplo tras unas vacaciones o una baja laboral. En este caso, el can inicialmente era capaz de gestionar la soledad, pero tras experimentar ese contacto repetitivo con su figura de referencia, crea una especie de dependencia que provoca ansiedad cuando su base segura se ausenta. Por otro lado, este tipo de ansiedad por separación en perros también puede suceder tras una mudanza, un abandono o el fallecimiento de su figura de referencia. Aquí, el perro ha perdido lo que para él era un estímulo importante (un hogar o una persona), siente la necesidad de contacto con su base segura y se muestra miedoso, estresado, nervioso o ansioso en soledad.

3. Tipo C: ocurre cuando el perro ha sufrido una experiencia traumática o negativa estando solo. En este caso la ansiedad por separación se manifiesta únicamente cuando aparece el estímulo que provoca miedo en el perro.

En general, un perro con ansiedad por separación es incapaz de encontrar un equilibrio entre entorno, estímulos sociales y figura de referencia cuando uno de estos elementos falla. Esta capacidad para equilibrar los distintos elementos que se encuentran a su alrededor, aunque uno de ellos se ausente durante un tiempo determinado, se conoce como homeostasis sensorial. Un can equilibrado es capaz de mantener este equilibrio aunque su figura de referencia (tutor) no esté en casa. Un perro con la homeoastasis sensorial alterada, por los motivos anteriores, sufre este tipo de ansiedad.

Cuando se queda solo en casa, el perro se siente amenazado, en peligro, y se activa en él un estado de alerta que le puede llevar a la destrucción de objetos, llanto desesperado, etc. Tal y como su nombre indica, la separación durante un periodo de tiempo, ya sea corto o largo, entre perro y humano produce en el can un estado de ansiedad incontrolable para él.

Aproximadamente entre el 20 y el 40 % de la población canina sufre ansiedad por separación, siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes. En cualquiera de los casos, resulta fundamental intervenir y acabar cuanto antes con esta situación.

Causas de la ansiedad por separación en perros

• Pasar muchas horas solo en casa. Si pasabas prácticamente todo el día con tu perro y, por el motivo que sea, has dejado de hacerlo, probablemente esta sea la causa. Pasar de estar siempre contigo a quedarse muchas horas solo en casa puede haber desencadenado el estado de ansiedad en él de tipo B, o hiperapegosecundario, explicado en el apartado anterior.

• Experimentar un cambios repentino. En relación con el punto anterior, ¿has realizado algún cambio en su rutina o hábitos diarios? Si es así, es posible que este sea el motivo.

• Sufrir un episodio traumático estando solo. Si tu can ha desarrollado este estado de repente y sin ninguna explicación aparente, puede que la causa resida en un episodio traumático que haya experimentado mientras estaba solo en casa. La relación que el can establece es muy sencilla: sin su base segura ha ocurrido algo negativo, de manera que la situación de soledad ahora es insegura y, por tanto, siente miedo y ansiedad cuando ahora está solo.

• Disfunción cognitiva. Similar al Alzheimer en humanos, la disfunción cognitiva aparece en perros ancianos. El can que la sufre se siente desorientado, inseguro y en ocasiones incapaz de reconocer su hogar o familia. Por ello, es común que desarrolle ansiedad estando solo o durante la noche.

Una vez diagnosticada la ansiedad por separación es fundamental tratarla para devolver al perro la estabilidad emocional, ya que lo pasa realmente mal estando solo. Pero, ¿cómo se diagnostica? Muy sencillo, garantizando que el perro manifiesta los síntomas únicamente en ausencia del tutor. Estos signos debe mostrarlos siempre que se encuentre solo, incluyendo las salidas cortas.

Síntomas de la ansiedad por separación en perros

La ansiedad se distingue por una serie de comportamientos en el perro extraños o anormales que podemos vislumbrar fácilmente. Sin embargo, en ocasiones se pueden confundir con los síntomas propios de otros problemas. Por ello, para conocerlos mejor y aprender a identificarlos sin error, los separaremos en dos grupos: los síntomas que el perro muestra durante la separación y los signos asociados que presenta antes o después.

Síntomas durante la separación

Durante la separación, el perro con este tipo de ansiedad puede mostrar síntomas productivos o síntomas deficitarios. Los productivos son los siguientes:

• Comportamiento destructivo. Cuando se queda solo en casa, puede llegar a destrozar objetos, muebles e, incluso, esparcir la basura.

• Ladridos excesivos, lloriqueos, gemidos y, según la raza del can, puede que hasta aullidos cuando está solo.

• Orinar y/o defecar dentro de casa, especialmente cerca de la puerta de salida, aunque también puede hacerlo por todo el hogar. En perros bien adiestrados, acostumbrados a hacer sus necesidades en la calle, este comportamiento poco habitual puede ser la clave que nos indique que algo le sucede.

• Vómitos o diarreas. En los casos graves de ansiedad, es posible ver estos síntomas, a pesar de que no acostumbran a ser muy frecuentes.

En cuando a los síntomas deficitarios que un perro con ansiedad por separación puede desarrollar estando solo, son:

• Dejar de comer.

• No beber nada.

• Ignorar los juguetes, incluso los dispensadores de comida.

Es posible que un can solo experimente este tipo de síntomas, dificultando que sus tutores identifiquen el problema. No obstante, en estos casos es habitual ver que el perro come mucho o bebe mucha agua después de que su humano haya vuelto a casa. Quizá este comportamiento resulte extraño, pero si pensamos que ha podido estar todo el día sin comer y sin beber, queda totalmente justificado.

Síntomas asociados

Siguiendo con los síntomas de la ansiedad por separación en perros, vamos ahora con los signos asociados, que suelen ocurrir antes o después de las salidas:

• Ansiedad anticipatoria. El perro identifica los pasos previos a la salida y antes de que se produzca la separación se muestra nervioso, llora, gime o ladra, sigue al humano a todas partes e intenta captar su atención.

• Recibimiento exagerado. Es posible que incluso antes de que su cuidador entre en el hogar el perro ya esté ladrando, saltando o rascando la puerta a modo de saludo. Una vez dentro, se sigue mostrando nervioso, salta y realiza vocalizaciones varias, propias de un saludo exagerado. En función del perro, puede durar más o menos e, incluso, es posible que se le escapen algunas gotas de orina por la misma emoción.

Si hemos detectado que nuestro perro presenta alguno de estos síntomas, o todos, deberemos llevarlo al veterinario para asegurarnos de que se trata de ansiedad por separación, y no es producto de una anomalía física o patología interna. Así mismo, es posible confundir la sintomatología con los signos mostrados como consecuencia de otros problemas, realizando un diagnóstico equivocado. Los casos más habituales en los que esto ocurre son los siguientes:

• Falta de estimulación. El aburrimiento, la falta de ejercicio, el no desarrollo de la conducta exploratoria, etc., provocan en el perro un comportamiento destructivo, que en muchas ocasiones se confunde con los síntomas de la ansiedad por separación.

• Exceso de estimulación. Escuchar a otros perros ladrar, el timbre de casa o el de los vecinos, a los propios vecinos hablando o entrando en su casa, etc., puede producir que el perro se ponga nervioso y ladre, llore o aúlle. En general, se relaciona con una falta de socialización.

RESPONSABLE DE LA PUBLICACION: M.V.Z. Fidel Lozano Gaspar

REVISION: M.V.Z. Fidel Lozano Gaspar

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