
Solemnidad de todos los Santos
“Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en
los cielos”
Mateo 5,1-12
Este año el día de todos los Santos cae en domingo. Hay fiesta
para los peregrinos y, al mismo tiempo, la memoria de nuestros
difuntos ocupa un buen espacio. Los sentimientos que afloran
espontáneamente nos hacen ‘sentir’ con emociones encontradas
entre un presente movedizo y un futuro incierto. La gente sigue
saliendo todos los días a buscar la vida, lucha un día a la vez,
alimenta su esperanza, no deja de soñar en tiempos mejores.
Las experiencias vividas y compartidas durante los últimos
meses nos invitan a pensar en lo esencial de la vida, su
fragilidad, sus posibilidades, lo que realmente vale la pena. Las
personas tocadas por la enfermedad y quienes han caído
víctimas de la violencia nos hacen reflexionar que la salud y la
paz son valores/bienes por los que hay que luchar todos los
días. De cualquier modo, está presente el deseo del encuentro
con Alguien que dé sentido a la vida y plenitud a los anhelos
más entrañables.
La solemnidad de todos los Santos es un largo y bello canto de
reconocimiento, admiración y gratitud a nuestra gente que se
ha levantado cada día, luchado, sufrido, creído, amado,
esperado; que ha pisado la tierra, regado y cultivado sin dejar
de mirar hacia el cielo. A nuestra gente que ha abierto su
corazón, alargado sus brazos samaritanos y decidido salir al
encuentro del prójimo y, desde luego, de Dios Amor. “Vi una
muchedumbre tan grande que nadie podía contarla, dice el
profeta vidente. Eran individuos de todas las naciones y razas,
de todos los pueblos y lenguas”. Seguramente, en esos 144,000
(12×12+1000) hay familiares, amigos, compañeros de viaje,
vecinos… ¡Y los que faltan!“Veremos a Dios tal cual es”, afirma contundente el apóstol
profeta. Es nuestra esperanza. Mañana conmemoramos a
todos los Fieles Difuntos. Sus restos mortales permanecen en la
tierra, su alma con Dios. La visión de Dios es nuestra
esperanza, el buen fin de todas las gracias, inspiraciones,
luchas, agobios, fatigas, sueños, deseos, anhelos, gozos.
“Dichosos los…” El Evangelio habla de otra felicidad, muy
distinta a la que ordinariamente buscamos en esta vida. Jesús
ofrece en las bienaventuranzas la clave para vivir con sentido la
propia existencia y colaborar en la felicidad de los demás. Esta
dicha abarca todas las dimensiones de la vida y nos da la
certeza de que existe un porvenir diferente. Las realidades que
vivimos –por más sombrías que sean- pueden ser
transformadas si aceptamos el don de Dios.
¿Cuál es el perfil del santo, modelo 2026? No es diferente al
perfil de los santos de ayer. Cambiarán los contextos, las
oportunidades y amenazas, pero Dios Amor es el mismo.
Quizás el deseo de ser santo no está en los planes de muchos.
Pero, ¿vale la pena ser cristiano hoy sin abandonarnos al amor
de Dios que todo lo sana, cura, libera, salva y plenifica?
Con mi bendición y afecto a quienes aspiran a la santidad en
tiempos complejos y convulsos.
+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas