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De la estética “Buchona” a la comunidad LGBT: Emma Coronel y la simbología de su famosa corona

La esposa de de Joaquín “El Chapo” Guzmán presentó una demanda ante el IMPI por el uso no autorizado de una fotografía suya en la portada de un libro de la periodista Anabel Hernández

Emma Coronel volvió al escrutinio público este 19 de octubre de 2026 porque presentó una demanda ante el IMPI contra Penguin Random House por el uso que consideró no autorizado de una fotografía suya en la portada de Emma y las otras señoras del narco, de Anabel Hernández. 

La acción se concentró en su derecho de imagen y colocó de nuevo en la discusión la corona dorada que usó en una sesión de cumpleaños de 2020, un accesorio que reunió referencias de certámenes de belleza, lujo, narcocultura y apropiaciones posteriores en espacios de diversidad sexual.

La sesión que convirtió la corona en una imagen pública asociada a la feminidad “buchona”

La fotografía que llegó a la portada del libro fue publicada por Coronel el 2 de julio de 2020, cuando cumplió 31 años. La imagen llevó el mensaje “Happy birthday to me” y mostró a la entonces esposa de Joaquín Guzmán Loera con una chamarra de vinil, cadena dorada gruesa, cabello lacio, labios rojos y una tiara de dimensiones exageradas.

La composición se apoyó en tonos oscuros. Coronel posó con las manos en la cintura y miró de frente a la cámara. La corona ocupó el centro visual de la imagen y funcionó como una pieza de autoridad, lujo y distinción dentro de una sesión concebida para redes sociales.

El artículo académico Emma Coronel y la feminidad buchona en redes sociodigitales. Formas de resignificar a la mujer en el narcotráfico, de Ana Sofía Apodaca-Cabrera y Betsabee Fortanell-Trejo para la Universidad Autónoma de Querétaro, se describió aquella publicación como la más popular de las que entonces permanecían en el perfil de Instagram de Coronel.

Las investigadoras señalaron que la fotografía reunió códigos visuales asociados con la feminidad buchona: maquillaje marcado, cuerpo como instrumento de exhibición, accesorios de lujo y una puesta en escena de seguridad. El estudio se basó en una observación de Instagram y TikTok realizada entre diciembre de 2022 y abril de 2023.

La corona no apareció como un objeto aislado. Se vinculó con la cadena, el vinil brillante y el maquillaje rojo. El conjunto remitió a una estética que convirtió el lujo en lenguaje visual y que, en el caso de la ahora influencer, quedó atravesada por su relación con Guzmán Loera y con la imagen pública que construyó en redes.Emma Coronel celebró su cumpleaños número 31 (Foto: Instagram therealemmacoronel)La sesión que convirtió la corona en una imagen pública asociada a la feminidad “buchona” (Foto: Instagram therealemmacoronel)

Canelas, Durango, coronó a Emma Coronel en 2007

Antes de la sesión de 2020, la corona ya había tenido un antecedente en la vida pública de Coronel. En 2007 ganó el certamen de la Feria Regional del Café y la Guayaba en Canelas, Durango, cuando tenía 17 años.

Ese reconocimiento la vinculó con una tradición de fiestas regionales en las que la reina representó a la feria, a la comunidad y a una idea de belleza femenina. La corona, la banda y el cetro funcionaron como signos de distinción dentro de la celebración local.

La relación entre certámenes, cuerpo y poder fue estudiada en la investigación Cuerpo y poder en los concursos de belleza. La coronación de la reina del carnaval de Morelia en 1950, de Lizeth Ponce Gómez. El trabajo analizó cómo la coronación reunió objetos, discursos y cuerpos para producir reconocimiento público sobre una mujer elegida como reina.

En el caso de Coronel, la corona de Canelas quedó unida a otra versión que circuló durante años: que Joaquín “El Chapo” Guzmán la conoció en el concurso y habría intervenido para que ella ganara. Esa lectura convirtió el certamen en una pieza más de la historia pública de la pareja.

Emma Coronel ofreció otra versión en agosto de 2026, durante una transmisión en la plataforma Kick con los creadores Víctor Ordóñez, conocido como “Lonche de Huevito”, y Guillermo Peña, “Willito”. Ella relató que ya había tenido contacto con Guzmán Loera antes del certamen, en una fiesta realizada en un rancho de la zona y negó dichos rumores. 

De acuedo a ello, la influencer recordó que el acercamiento posterior ocurrió durante un baile. Ella bailó con un amigo y Guzmán Loera lo hizo con otra mujer.

La modelo contó que el narcotraficante habría interpretado como una sonrisa dirigida a él la risa que compartía con su acompañante. Después se acercó a invitarla a bailar. Esa versión desplazó la idea de que el concurso hubiera sido el momento inicial de su relación.

La transmisión también reforzó la forma en que Coronel reconstruyó su propia biografía frente a audiencias digitales. En vez de rechazar su pasado como reina de belleza, lo colocó como una experiencia juvenil que recordó con naturalidad y que precedió a los relatos que después la relacionaron con el Cártel de Sinaloa.Emma Coronel reina de belleza (Foto: Especial)Canelas, Durango, coronó a Emma Coronel en 2007 (Foto: Especial)

Anabel Hernández convirtió la fotografía en portada en 2021

La sesión de cumpleaños de 2020 fue retomada en 2021 para la portada de Emma y las otras señoras del narco, una investigación de Anabel Hernández sobre mujeres vinculadas con organizaciones criminales y redes de corrupción.

La portada usó una versión intervenida de la imagen. La corona dorada quedó como el signo más visible y reforzó una lectura editorial sobre la también modelo como figura de poder dentro de la representación pública del narcotráfico.

La periodista retomó después el origen de la fotografía en el prólogo de otro de sus libros. La periodista interpretó la chamarra de vinil, la cadena y la corona como una representación irónica de rasgos asociados con el prototipo masculino del narcotraficante.

Esa lectura contrastó con la posición de la defensa de Coronel. Su abogado Hugo Torres afirmó que la demanda no cuestionó el contenido del libro ni las afirmaciones de la autora, sino el uso de la imagen en la portada y las modificaciones que recibió.

De acuerdo con los nuevos testimonios, Torres sostuvo que la fotografía fue publicada por Coronel en su Instagram y después fue alterada para hacerla más llamativa.

El abogado calculó que el libro habría superado las 200,000 copias vendidas, aunque no presentó una cifra oficial de distribución. También señaló que su clienta buscó una reparación económica y que el procedimiento ante el IMPI se mantuvo activo sin una resolución pública.

El litigio tuvo un antecedente en el caso de Violeta Vizcarra. El IMPI resolvió el 21 de mayo de 2025 que Penguin Random House utilizó una fotografía suya sin autorización en Las señoras del narco y abrió la posibilidad de una indemnización adicional ligada a las ventas netas de la obra.Anabel Hernández en conferencia de prensaAnabel Hernández convirtió la fotografía en portada en 2021 Fotos: J.M. Mariscal/Infobae

La corona entró en la discusión sobre la estética buchona

La imagen de 2020 fue leída como parte de la estética buchona, una categoría que rebasó la apariencia individual y describió códigos de consumo, género y pertenencia asociados con la narcocultura mexicana.

El estudio de Apodaca-Cabrera y Fortanell-Trejo definió esa feminidad a partir de características físicas, simbólicas y sociales. Entre ellas ubicó el uso de ropa llamativa, cirugía estética, maquillaje, accesorios de lujo y la exhibición de una vida ligada al éxito económico.

Las autoras advirtieron que no todas las personas que adoptaron esa estética tuvieron vínculos directos con el narcotráfico. El estilo pasó a la moda, a los tutoriales de maquillaje, a los videos de TikTok y a formas de consumo que separaron la apariencia de las dinámicas criminales que le dieron origen.

La académica Lucía Elena Acosta Ugalde, de la FES Acatlán, explicó en su texto Narcoestética: la estética de la acomulación que la narcoestética se apoyó en la acumulación y la ostentación. Para ella, los objetos caros funcionaron como una forma de comunicar riqueza, autoridad y poder frente a otros.

En este material escrito, publicado por UNAM Global, la académica sostuvo que esos alardes podían convertirse en modelos de aspiración para personas ajenas a las actividades criminales.

La corona de Coronel condensó esa lógica. No representó una joya discreta ni una referencia ceremonial tradicional. Su tamaño y color dorado reforzaron el exceso. El accesorio proyectó una imagen de soberanía personal y funcionó como una extensión visual de la idea de “reina”.

La misma imagen también reveló una tensión. La corona se vinculó con una trayectoria de concursos de belleza, pero apareció dentro de una representación que mezcló lujo, género, poder y crimen organizado. Esa suma permitió que el objeto circulara más allá de Canelas y de la sesión de cumpleaños.La corona entró en la discusión sobre la estética buchona

(Foto: Instagram/@therealemmacoronel)La corona entró en la discusión sobre la estética buchona (Foto: Instagram/@therealemmacoronel)

Milán y Canelas mantuvieron vigente la figura de reina

Después de recuperar su libertad en Estados Unidos en septiembre de 2023, Coronel retomó actividades de modelaje y participación pública. La corona volvió a aparecer como parte de esa imagen.

El 22 de septiembre de 2024 desfiló en la Semana de la Moda de Milán para la diseñadora April Black Diamond. Usó un vestido de novia con pedrería y una corona, una elección que retomó de forma directa el lenguaje visual de los certámenes.

La famosa abrió la pasarela realizada en el Palazzo Serbelloni y después publicó que la experiencia quedó entre sus recuerdos personales.

Dos meses después fue invitada a la gala de Miss Guatemala USA 2024, realizada en California. Ahí ocupó un lugar en la mesa de jueces y posó con Rocío Ochoa, ganadora del certamen.

A inicios de 2026, Coronel también pidió apoyo en redes sociales para una de las jóvenes que compitió por la corona de la Feria Regional del Café y la Guayaba de Canelas. La publicación mostró que el certamen de su adolescencia siguió como una referencia en su presencia digital.

Emma Coronel difundió una petición de votos para Sujeli, una de las participantes de la edición 2026.

La comunidad LGBT+ reutilizó símbolos de realeza sin el mismo origen

Durante su transmisión en Kick de agosto de 2026, Emma Coronel aludió a que las coronas similares a la suya habían sido reutilizadas en espacios de la comunidad LGBT+. Esa afirmación colocó la pieza en otro circuito cultural, separado del certamen de Canelas y de la portada de Anabel Hernández.

La relación entre coronas, reinas y diversidad sexual no nació con la ahora influencer y creadora de contenido. Los símbolos de realeza habían formado parte durante décadas de los espectáculos drag, de los concursos de belleza queer y de organizaciones de la diversidad que usaron títulos como emperatriz, reina o princesa.

El artículo La Casa Real-Imperial de Tijuana: cultura, identidad y activismo gay-travesti en la frontera noroeste de México, publicado por Frontera Norte, documentó cómo una agrupación gay-travesti utilizó desde 1982 laparodia de la realeza para actividades de sociabilidad, solidaridad y apoyo comunitario.

La investigación explicó que las figuras de emperatrices y emperadores permitieron jugar con símbolos de poder y género. La corona no operó ahí como una referencia al narcotráfico, sino como una herramienta escénica y una parodia de las jerarquías sociales.

La UNAM también describió el drag como una práctica que utilizó maquillaje, peinados y vestuarios exagerados para expresar género. 

La corona de Coronel pudo entrar en ese repertorio visual por su exceso y su facilidad para ser reproducida. El objeto fue reconocible en fotografías, videos, atuendos de fiesta y performances, aunque su sentido cambió según el espacio donde apareció.La comunidad LGBT+ reutilizó símbolos de realeza sin el mismo origen


(Foto: Infobae México/ Jesús Aviles)La comunidad LGBT+ reutilizó símbolos de realeza sin el mismo origen (Foto: Infobae México/ Jesús Aviles)

En la portada del libro de Hernández, la tiara remitió a la vida de Coronel y al universo del narcotráfico. En un escenario drag o en una marcha del orgullo, pudo leerse como un símbolo de teatralidad, feminidad exagerada o autoridad elegida. La misma figura circuló con historias y significados distintos.

con información de infobae