
El inicio del ciclo escolar representa una oportunidad para reforzar en niñas, niños y adolescentes hábitos que van más allá de las tareas y los horarios, entre ellos una alimentación variada y equilibrada.
Con el regreso a las aulas también vuelven las rutinas familiares: preparar el desayuno, organizar el lunch, establecer horarios de comida y elegir los alimentos que formarán parte de la jornada escolar. Estos momentos pueden convertirse en oportunidades para que las infancias desarrollen, poco a poco, una relación adecuada con la alimentación.
La variedad es clave durante la etapa escolar
La alimentación durante la infancia requiere incorporar diferentes grupos de alimentos para cubrir las necesidades nutricionales propias de cada etapa. En este contexto, los productos lácteos pueden formar parte de una dieta diversa debido a los nutrimentos que aportan, entre ellos calcio y proteínas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de su informe Milk and Dairy Products in Human Nutrition, reúne recomendaciones alimentarias de distintos países en las que se contempla el consumo de leche y otros productos lácteos durante la infancia.
En México, las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles contemplan entre una y dos porciones diarias de lácteos mínimamente procesados para niñas y niños en edad escolar. Entre las opciones se encuentran la leche, el yogurt natural y el queso.
La cantidad y combinación de alimentos, sin embargo, debe responder a las necesidades particulares de cada niña o niño.
Incorporar diferentes alimentos a la rutina
Más que concentrarse en un solo alimento, especialistas y guías alimentarias plantean la importancia de mantener variedad en las comidas y combinar diferentes fuentes de nutrimentos.
Los lácteos pueden incorporarse de distintas maneras a la alimentación cotidiana. La leche puede acompañarse con fruta o cereales; el yogurt puede combinarse con fruta, mientras que el queso puede utilizarse en diferentes preparaciones.
Esta versatilidad permite integrarlos a desayunos, colaciones o comidas, dependiendo de las preferencias y necesidades de cada familia.
Por ejemplo, de acuerdo con la información nutrimental proporcionada por Alpura, una porción de 240 mililitros de Alpura Clásica contiene 7.5 gramos de proteína y 264 miligramos de calcio, además de vitaminas A y D adicionadas.
Los hábitos comienzan en casa
La formación de hábitos alimentarios ocurre de manera gradual. La infancia y la adolescencia son etapas importantes para que niñas y niños conozcan diferentes alimentos, sabores y texturas y desarrollen rutinas que puedan mantenerse con el paso del tiempo.
En este sentido, el regreso a clases puede aprovecharse para establecer horarios de alimentación, incorporar variedad en los platillos y fomentar decisiones relacionadas con los alimentos dentro de la dinámica familiar.
“Los hábitos de alimentación se construyen poco a poco y la infancia es una etapa fundamental. Una de las mejores herramientas que podemos ofrecer a niñas y niños es acercarlos a distintos alimentos y combinaciones, procurando siempre equilibrio y variedad”, señala Alpura.
La empresa también plantea que las necesidades de las familias mexicanas cambian de acuerdo con sus rutinas y busca desarrollar productos que puedan integrarse a diferentes momentos del día, considerando aspectos como practicidad, variedad y facilidad de consumo.
Una alimentación diversa para el regreso a clases
El inicio del ciclo escolar puede ser un buen momento para revisar las rutinas familiares y reforzar hábitos relacionados con la alimentación.
Más allá de un producto específico, contar con información sobre los diferentes grupos de alimentos permite a las familias tomar decisiones de acuerdo con las necesidades de sus integrantes y procurar comidas variadas y equilibradas durante una etapa fundamental para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.