
Revolución educativa
La 4T, como movimiento de izquierda, nos debe la revolución educativa pacífica que tanto prometió.
La educación no únicamente mejora las habilidades, potencia la productividad y la capacidad de innovación de la fuerza laboral. Los países con mejores sistemas educativos suelen tener mayores tasas de crecimiento de su Producto Interno Bruto y mayor atracción de inversión.
Una educación de calidad amplía las oportunidades de empleo, eleva los ingresos y mejora las condiciones de vida. Contribuye obviamente a disminuir las brechas entre los distintos grupos sociales, favorece lo que llaman la movilidad social y genera una sociedad más equitativa.
Con educación, los ciudadanos participan más activamente en la vida cívica, exigen mayor calidad de gobernanza y reducen la vulnerabilidad a la desinformación. Está claro, la educación se asocia con mejores indicadores de salud, menor criminalidad y mayor resiliencia ante todo tipo de crisis.
Por todo lo anterior, es de lamentar lo que pasa en México: una UNAM de cabeza y una coordinadora de la educación chantajista. Es decir, un cocktail molotov para alejar el crecimiento y espantar la inversión.
La máxima casa de estudios lleva años sin crecimiento real del presupuesto y se muestra cobarde el rector al no alzar la voz. La Presidenta sugirió reorientar los recursos para abrir más lugares, y no aprovechó Leonardo Lomelí para abrir una discusión nacional sobre el dinero que deben recibir las universidades públicas.
Reaccionan muy lento en el edificio de Rectoría. No se diga el escándalo causado por el examen de admisión, que resultó un fraude. La gran institución mexicana de la investigación, difusión de la cultura y la academia hoy está arrinconada, porque a quien la maneja le quedó muy grande el saco.
En materia educativa, qué falta nos hacen Caso, Zubirán, Carrillo Flores, Chávez, Barros Sierra y González Casanova.
La CNTE ha infligido un daño grave y recurrente a la educación pública, especialmente en los estados donde concentra su mayor influencia: Oaxaca, Chiapas y Guerrero. A través de paros indefinidos, plantones y movilizaciones.
La Coordinadora interrumpe sistemáticamente el calendario escolar; nada más en Oaxaca se promedian entre 30 y 40 días de suspensión por ciclo, lo que equivale a que un alumno pierda aproximadamente un año completo de clases a lo largo de su educación básica. Pero como son los reyes del chantaje y les tiembla la mano en la capital mexicana, cada vez que regresan a su tierra lo hacen con las maletas llenas de dinero.
Qué falta nos hacen también García Naranjo, José Vasconcelos, López Velarde, Narciso Bassols, Torres Bodet, Agustín Yáñez, Muñoz Ledo, Fernando Solana y Reyes Heroles.
Junto con la UNAM y la CNTE, insistimos, bebemos diario un cocktail molotov para alejar el crecimiento y espantar la inversión.
La 4T, como movimiento de izquierda, nos debe la revolución educativa pacífica que tanto prometió.
COLOFÓN:
* Andrea Chávez o Pérez Cuéllar, esa no es la cuestión.
* QuestionMark asegura que perderá el PAN.
*Es decir, Chihuahua se lo quedará Morena.
Por Gustavo Rentería
@GustavoRenteria
gustavo@gusartelecom.com.mx