
Más allá del encuentro social, la velada representó una expresión de compromiso con la cultura. Cada copa servida, cada aplauso y cada conversación.
Esta semana se realizó una convivencia de duranguenses en un ambiente de cordialidad y buen gusto. Los asistentes disfrutaron de una degustación de vinos ensenadenses de Vinya Avril, mientras departían sobre música, arte y literatura. El dueño de la vinya -don Virgilio Muñoz- vino a apoyar y aportar sus vinos.
La noche estuvo acompañada por arias selectas y guitarra clásica que llenaron el recinto de emociones, recordando que la música, cuando se escucha en comunidad, adquiere una dimensión aún más profunda. Sopranos como Dalia Hernández, Guille Viveros y Eunice Torres estuvieron acompañadas del tenor Alfredo Carrillo y la guitarra clásica de los hermanos Hernández.
Más allá del encuentro social, la velada representó una expresión de compromiso con la cultura. Cada copa servida, cada aplauso y cada conversación reflejaron el interés de un importante grupo de personas por mantener vivo un proyecto que ofrece una alternativa radiofónica distinta, dedicada a la belleza de las grandes obras de compositores de Durango y al fomento de la lectura y el pensamiento.
La respuesta de los asistentes confirmó que en Durango si existe una comunidad que aprecia las expresiones artísticas de mayor trascendencia y que está dispuesta a respaldar iniciativas independientes que enriquecen la vida cultural del estado. El evento confirma la preferencia de importantes sectores sociales que avalan con su preferencia a la radiodifusora comunitaria 102.5 FM., cuya programación es las veinticuatro horas al día de música clásica y lo mejor de la literatura universal. Contadas son las ciudades de nuestro país que cuentan con este privilegio y lo disfrutan.
Eventos como este, demuestran que la cultura también se sostiene gracias a la participación de la sociedad. Cuando las personas hacen suyo un proyecto como La Clásica de Durango, no solo apoyan una estación de radio; contribuyen a preservar un espacio donde la música, la literatura y el conocimiento continúan encontrando un lugar en la vida cotidiana de la comunidad.
La herencia de los Revueltas, Castro, Alvarado, Anitúa, Presa y otros, sigue viva y se acrecienta en las nuevas generaciones de duranguenses celosos de su pasado artístico.
POR ANTONIO MEZA ESTRADA