Internacionales

Brasil, Japón, Australia y otros países rechazaron los nuevos aranceles de EEUU y anticiparon negociaciones o medidas diplomáticas

La Administración Trump fundamentó la medida en una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite responder a prácticas comerciales consideradas injustificadas. La decisión provocó una rápida reacción de varios gobiernos

El Gobierno del presidente de Estados Unidos,Donald Trump, anunció nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% para las importaciones procedentes de más de 80 países y economías, al sostener que esas naciones no cuentan con mecanismos suficientes para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzoso. Las tarifas entraron en vigor a las 00:01 de este viernes y reemplazan el arancel global temporal del 10% que expiró el jueves.

La Administración estadounidense fundamentó la medida en una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite responder a prácticas comerciales consideradas injustificadas o discriminatorias. La Casa Blanca recurrió a ese instrumento después de que los tribunales limitaran parte de las tarifas globales aplicadas anteriormente bajo la Sección 122.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que “la tasa y el alcance de las exenciones son apropiados”para lograr la eliminación de las prácticas sancionadas por la investigación sobre trabajo forzoso.

La decisión provocó una rápida reacción de varios gobiernos, que rechazaron los argumentos utilizados por Washington y anticiparon negociaciones o medidas diplomáticas.

Uno de los primeros países en responder fue Brasil. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silvaafirmó que Estados Unidos utilizó el trabajo forzoso como argumento para reforzar una política comercial proteccionista.

En un comunicado, Brasil sostuvo que “ante la falta de un fundamento legal interno que respalde su política comercial proteccionista”, Estados Unidos “optó por manipular un tema tan importante” para justificar los nuevos gravámenes.

La medida representa el segundo aumento arancelario aplicado por Washington contra Brasil en menos de una semana, después del gravamen del 25% que entró en vigor el miércoles por presuntas prácticas comerciales desleales. Según un análisis de la Cámara Americana de Comercio para Brasil (Amcham Brasil), la carga acumulada sobre las exportaciones brasileñas alcanzará el 37,5%.

En contraste, México informó que evitó el impacto de las nuevas tarifas gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La Secretaría de Economía indicó que cerca del 85% de las exportaciones mexicanas continuará ingresando al mercado estadounidense con arancel cero.

El organismo explicó que el resto de los productos seguirá pagando un arancel del 10%, sin cambios respecto del régimen anterior. “Uno sustituye al otro, por lo que el trato arancelario se mantiene”, señaló la dependencia.

El Gobierno de Chile también cuestionó la decisión estadounidense y anunció que buscará quedar excluido de la lista de países alcanzados por los nuevos gravámenes.

La Cancillería chilena afirmó que el país “cuenta con una sólida institucionalidad laboral” y sostuvo que “la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación”.

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, expresó preocupación porque la medida afecta “la competitividad” de las exportaciones chilenas y genera “incertidumbre para miles de productores y trabajadores”.

En Japón, el portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, calificó la decisión estadounidense de “lamentable”.

“A pesar de que la industria y el comercio de nuestro país operan de conformidad con las normas internacionales, resulta lamentable imponer aranceles a Japón con el argumento de falta de medidas de prohibición de importación de productos fabricados mediante trabajo forzado”, declaró.

Kihara agregó que Tokio y Washington mantienen vigente el acuerdo comercial bilateral alcanzado en 2025, que fijó un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas a cambio de inversiones por 550.000 millones de dólares en Estados Unidos.

Corea del Sur también pidió preservar el entendimiento comercial alcanzado con Washington. La oficina presidencial informó que el Gobierno “planea mantener estrechas consultas con Estados Unidos para garantizar que se mantenga el arancel del 15% acordado mutuamente”.

El Ministerio de Comercio surcoreano aseguró que las autoridades estadounidenses “reafirmaron su postura de que se debe cumplir el acuerdo comercial vigente”, después de conversaciones bilaterales previas al anuncio.

En Australia, el ministro de Comercio, Don Farrell, reclamó la eliminación de los nuevos gravámenes.

“Estos aranceles son injustificados, incompatibles con nuestro acuerdo de libre comercio y deben eliminarse”, afirmó. Además, sostuvo que Australia cuenta con “algunas de las medidas más sólidas del mundo” para combatir el trabajo forzoso y la esclavitud moderna.

El primer ministro de Nueva ZelandaChristopher Luxon, también rechazó la medida.

“La investigación de Estados Unidos no proporcionó pruebas significativas para respaldar las acusaciones relacionadas con el trabajo forzoso”, escribió en la red social X. Además, afirmó: “Los aranceles no son el camino; aumentan los costos y la incertidumbre para las empresas”.

En Panamá, el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, celebró que el país quedara excluido de la nueva lista.

“Las relaciones de confianza también se reflejan en el comercio”, escribió en X, y agregó que la exclusión constituye “una noticia positiva que reafirma la sólida relación de amistad y cooperación entre Panamá y Estados Unidos”.

En Filipinas, la Cámara de Comercio e Industria manifestó preocupación por la nueva tarifa del 12,5%.

Su presidente, George Barcelon, declaró: “Estamos muy preocupados y sorprendidos por esta nueva imposición del 12,5%, que es muy alta”. También afirmó: “Hará que las industrias sean menos competitivas” y consideró que los argumentos sobre trabajo infantil son “muy poco claros”.

La secretaria de Comercio filipina, Christina Roque, respondió que el país mantiene “una política sólida contra el trabajo forzoso consistente con diversos convenios de la Organización Internacional del Trabajo”.

En Canadá, el primer ministro Mark Carneyconfirmó que su Gobierno intensificó las negociaciones con Washington para alcanzar un acuerdo comercial integral antes de la eventual entrada en vigor, el 19 de agosto, de un arancel estadounidense del 50% sobre diversos productos canadienses.

“Si estos aranceles, u otras medidas, entran en vigor, hay toda una gama de cosas que podemos hacer al respecto”, afirmó Carney. También sostuvo que “todo está sobre la mesa”, aunque aclaró: “No necesitamos responder por adelantado”.

El ministro canadiense de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, señaló que la inclusión del país en la nueva lista “no es inesperada” y aseguró que Ottawa comparte el objetivo de impedir que bienes producidos con trabajo forzoso ingresen a las cadenas de suministro norteamericanas.

(Con información de AFP)