Editoriales

Con Valor y Con Verdad 

¡Qué flojera de votaciones federales!

En pleno siglo XXI, cuando tenemos acceso a las pruebas y conocimiento de manera inmediata y gozamos de herramientas fabulosas para acercanos a la verdad o descubrir la mentira, pocos mantienen la calma. 

En la era de la información, el internet y la IA, las opiniones emocionales, las narrativas virales y las fake news, ganan terreno frente a quien sí sabe razonar con método claro, usa la evidencia verificable y estructura argumentos de forma natural.

Parece que ya nadie se cuestiona, reúne comprobaciones, se asoma a la historia, o siquiera acude a Wikipedia y a su buscador favorito. Dan por hecho lo que sea. La lógica la dejamos atrás.

En pleno siglo XXI, cuando tenemos acceso a las pruebas y conocimiento de manera inmediata y gozamos de herramientas fabulosas para acercanos a la verdad o descubrir la mentira, pocos mantienen la calma.

Todos los días se confunden los sentimientos con los hechos. Se consumen fuentes sesgadas con medios militantes que dictan la verdad del día. Y lo peor, le creen a personajes inventados.

Cuando la regla de oro debería ser enterarnos por personas o medios conocidos, observar con detenimiento las evidencias, aplicar la lógica coherente y usar la humildad epistemológica, apostamos por la vulgar mentira para subirnos a la ola.

Claro, se entiende la pasión futbolera, pero ya nadie le cree al VAR. Esta Copa del Mundo fue más cuestionada que disfrutada. Los balones tenían chips al interior, y las computadoras sabían con exactitud si había faltas, fuera de lugar o si el balón había abandonado el campo. Aún así, la mayoría dudó.

Claro, se comprende la militancia y las preferencias políticas, pero lo mismo pasa en materia electoral: si pierde mi opción, es un maldito fraude; o si detienen a alguien, cercano a mis ideas, se trata de un preso político.

Obviamente si gana mi partido, es una victoria democrática, y si detienen a mi enemigo ideológico, es la aplicación perfecta de la justicia. Ya no hay medias tintas, ni conocemos ya los grises, solo vivimos con el blanco y el negro. Bueno o malo. Traidor o patriota. Chairo o fifí. Cuerdo o trastornado. Idiota o normal.

Por cierto, me enseñaron, hace unas horas, una nueva palabra. Solipsismo, que es una postura filosófica extrema que postula que la propia mente es lo único cuya existencia es absolutamente segura.

Para el solipsista, el mundo exterior y otras mentes, no tienen existencia independiente, sino que son proyecciones o creaciones de la propia conciencia.

Los mexicanos hemos llegado a igualarnos al monólogo de Segismundo, de la tragedia de La Vida es un Sueño, de Calderón de la Barca, pero nosotros no estamos encerrados en una torre, sino que somos libres pensadores, con una gran  flojera de analizar o siquiera cuestionarnos.

Propongo exhibir a los solipsistas y eliminar al solipsismo, porque ya vienen las elecciones intermedias de 2027 y después las presidenciales del 2030, y así la verdad, ¡qué flojera de votaciones federales!

COLOFÓN:

+Debemos cuidarnos todos, pero en particular los sinaloenses de Estrella Palacios Domínguez.

+La ex secretaria de Turismo, es “la gallina” de la dupla Rocha Moya-Inzunza Cázarez.

+Es la favorita de los que controlaban Sinaloa, y claro, quieren seguir controlando la entidad, con la “títere estrellada.”

Por Gustavo Rentería

@GustavoRenteria

gustavo@gusartelecom.com.mx