Editoriales

Transfigurados

II Domingo de Cuaresma. Ciclo A

“Su rostro se puso resplandeciente como el sol”

Mateo 17,1-9

El Papa Francisco nos regaló una bella reflexión sobre la

transfiguración de Jesús en el mensaje de Cuaresma 2023. En

ella medita sobre el acontecimiento y nos invita a subir a un

monte elevado, junto con Jesús, para vivir una experiencia de

luz y de compromiso transfigurador.

La experiencia que vivieron Pedro, Santiago y Juan debió haber

sido luminosa y comprometedora después de escuchar la

reprimenda de Jesús al resistirse en aceptar la pasión, paso

necesario para la resurrección. “Señor, ¡qué bueno sería

quedarnos aquí!, exclamó después Pedro, pensando en un

futuro sin problemas. Eso de antes tener que padecer todavía

no cabía en su corazón, mucho menos en sus planes.

El mensaje evangélico del segundo domingo de Cuaresma puede

calar hondo ante el ambiente de indiferencia en el que vivimos y

las escasas expectativas de un futuro digno y pacífico para

todos. Los ‘picos’ de gloria y paz que gozamos aún son pocos.

Quisiéramos quedarnos en lo alto y no tener que bajar a las

realidades de cada día, todavía inciertas y cargadas de miedos.

La transfiguración de las realidades dolorosas en anhelos

realizables a corto plazo es posible si subimos al monte con

Jesús; seguramente, bajaremos transfigurados.

‘Si no fuera por estos momentos de gloria’, comentamos cuando

se realiza algo que anhelamos. ‘Vale la pena tanto sacrificio’,

cuando ondeamos las palmas de la esperanza cumplida. Pedro

tenía razón cuando deseaba “hacer tres tiendas” para que la

gloria no se le escapara. Nosotros, ¿cuántas tiendas deseamos y

estaríamos dispuestos a construir?

No hay futuro de luz si no enfrentamos el presente, con sus

luces y sombras. La luz sin ocaso está más allá. Su brillo

depende de cómo hagamos la travesía. “Es necesario que el hijodel hombre sufra mucho, muera y resucite al tercer día”, nos

previene Jesús. ¿Noticia esperanzadora? Para digerirla mejor

acontece la transfiguración con los luminosos detalles que

hemos escuchado. La liturgia católica nos la propone al iniciar

la segunda semana del camino cuaresmal.

Deseos revueltos con miedos, aspiraciones con incertidumbres,

anhelos e indiferencias… son vivencias que recorren nuestra

existencia esta Cuaresma. La gran noticia de este domingo es

que más allá del hoy crítico hay una realidad de luz que nos

envuelve y anima. Los ‘encenizados’ y quienes han vencido las

tentaciones no han vivido en balde. Vale la pena la fidelidad a

Dios, trabajar por la paz, amar siempre, ser justos y solidarios.

Entrever la luz que nos espera más allá de nuestros cálculos

mundanos es una manera de ayudarnos a vivir la realidad

presente con sentido.

¿Qué tenemos qué hacer? En medio de las vicisitudes en el

camino bastará marchar “escuchando al Hijo muy amado,

Jesucristo”. Se confiesa a Dios escuchando al Hijo de Dios en

tiempos donde se promueven agendas que no favorecen la

existencia y dignidad de la persona, la familia, la fraternidad, el

respeto al prójimo… Miremos con confianza y esperanza el

desenlace del viacrucis de Jesús y el de tantas personas que

nos acompañan y acompañamos en el camino.

Con la bendición del Señor transfigurado.

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas