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Investigadores de UABC con avance positivo en vacuna para COVID

El objetivo es tener una vacuna contra COVID-19 que sea mexicana, fácil de manufacturar y actualizar cuando se requiera, de forma económica y masiva, para abastecer al país.

 

Ensenada, B.C., viernes 24 de julio de 2020.- “Es necesario que México desarrolle la capacidad de crear sus propias vacunas”, mencionó el doctor Julio Enrique Valencia Suárez, uno de los investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) que forma parte del consorcio denominado Iniciativa Jonas Salk México, liderada por investigadores de la UABC y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, en la cual están desarrollando una vacuna contra la COVID-19, enfermedad que está afectando a millones de personas en el mundo, siendo incluso mortal.

Dicha vacuna que están desarrollando se basa en ADN en lugar de utilizar virus inactivado o proteínas, como las vacunas tradicionales. Esta tecnología es la más reciente para la generación de vacunas y su relevancia consiste en que son más baratas de producir y fáciles de adaptar. “Es una tecnología que, de tenerla en México, ayudaría mucho a enfrentar no solo esta epidemia sino muchas otras, incluso adaptarla a los cambios que tenga el virus SARS-CoV-2”, manifestó el catedrático de la Facultad de Ciencias del Campus Ensenada.

Por su parte, el egresado de la misma unidad académica y líder de la Iniciativa, doctor José Manuel Aguilar Yáñez, indicó que normalmente una vacuna toma de cinco a diez años para poder comercializarse desde que comienza a desarrollarse, “sin embargo, este es un caso particular que está pasando por toda esta emergencia internacional, entonces se está acelerando, pero cabe destacar que no se están omitiendo pasos”. En caso de concretarse la vacuna de los cimarrones, se tendría para finales del 2021.

Desde inicios de la pandemia, el grupo de científicos cimarrones comenzó a desarrollar una vacuna de prueba para la fase preclínica, proceso que actualmente se está llevando a cabo en el Instituto Politécnico Nacional y Laboratorios LEI. “Esta fase consiste en evaluar la seguridad de nuestra vacuna de ADN en un modelo animal, específicamente en ratones”, señaló el doctor Manuel Alejandro Carballo Amador, otro de los catedráticos de la Facultad de Ciencias que forma parte del proyecto.

Los científicos cimarrones expusieron que esperan tener resultados de la fase preclínica en aproximadamente dos o tres semanas, y una vez que hayan comprobado que su vacuna es efectiva y que no causa un efecto secundario grave, tendrán que manufacturar la vacuna en un grado de control de calidad más avanzado para iniciar la fase clínica que es realizar pruebas en humanos. Este proceso puede abarcar entre tres o cuatro meses, ya que se requieren varias certificaciones.

El doctor Carballo Amador explicó que para las fases clínicas en humanos tienen contemplado su desarrollo en distintas instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, así como otros hospitales públicos y privados, bajo la coordinación del Instituto Gould-Stephano, la UABC y Avant Santé.

 

Una vacuna mexicana

Actualmente varios laboratorios e instituciones extranjeras han anunciado resultados positivos en sus proyectos de vacuna contra el virus del SARS-Cov-2, sin embargo, aún no está totalmente comprobada su efectividad. Sobre este tema, el doctor Valencia Suárez explicó que en caso de que resulten efectivas, no garantiza su llegada rápida a México. “Nuestro proyecto no es solo enfrentar esta epidemia particular, sino desarrollar la capacidad científica, tecnológica y de infraestructura para que en México podamos producir nuestras propias vacunas y no depender del extranjero en algo tan delicado como es la salud de los mexicanos”, manifestó.

Agregó que para detener la epidemia se requiere proteger, por lo menos, al 60% de la población, aunque lo ideal sería el 70%. “En nuestro caso se emplearían 140 millones de dosis porque lleva dos dosis −la segunda al día 14−, pero el número total dependerá de la efectividad”.

De igual manera, el doctor Aguilar Yáñez indicó que el objetivo de la Iniciativa Jonas Salk México, es tener una vacuna contra COVID-19 que sea mexicana, fácil de manufacturar y actualizar cuando se requiera, de forma económica y masiva, para abastecer al país. “Este es el principio de toda una historia que vamos a dejar para que México esté preparado para abarcar este tipo de contingencias y no depender de tecnologías extranjeras, sino generar las propias”.

Aunque aún no han podido determinar por cuánto tiempo protegerán las vacunas en desarrollo, los investigadores cimarrones estiman que existen grandes posibilidades de vacunarse periódicamente. “Hemos analizado todas las mutaciones del virus que están apareciendo y hasta la fecha, el antígeno con el que estamos trabajando sigue siendo el mismo. Pero parece inevitable que haya mutaciones que hagan obsoleta a la vacuna aplicada; la tasa de reproducción de los virus es muy alta, las mutaciones aparecen y la prevalencia del SARS-CoV-2 actualmente indica que no va a desaparecer, entonces es muy probable que tengamos que vacunarnos repetidamente”, destacó el doctor Valencia Suárez.

Otro aspecto en el que enfatizó el investigador fue que las vacunas han salvado cientos o miles de millones de vidas desde que se empezaron a aplicar, y a pesar de que algunas tienen efectos secundarios, estos no son significativos comparados con la protección que brindan. Consideró que el movimiento antivacunas que existe a nivel mundial se ha generado por el desconocimiento respecto al uso y funcionamiento de las vacunas.

Presupuesto para la manufactura de lotes de prueba

El doctor Aguilar Yáñez señaló que todo el financiamiento con el que han trabajado hasta ahora proviene de donaciones de instituciones y empresas privadas, además de recursos propios, por lo que continúan en una campaña de levantamiento de fondos con capital privado, ya que el presupuesto total que requieren es de 157 millones de dólares, una cantidad notablemente menor comparada con la invertida en otros proyectos de vacuna.

Refirió que para producir las dosis que se utilizarán en la primera de las tres fases clínicas requieren 1.2 millones de dólares, los cuales se invertirán en la manufactura de lotes de prueba de alta seguridad a través de las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP por sus siglas en inglés), y en cuatro meses tener la vacuna para aplicar en humanos en el estudio clínico. “Una ventaja importante es que nosotros partimos de un desarrollo con bastantes probabilidades de tener éxito y eso lo vamos a ver en los estudios preclínicos que están corriendo en este momento”.

Cimarrones participan en iniciativa de vacuna de la Secretaría de Relaciones Exteriores

Los doctores Aguilar Yánez, Carballo Amador y Valencia Suárez forman parte del Consorcio de científicos innovadores en vacunas de México, una iniciativa impulsada desde abril por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), con el propósito de conjuntar los esfuerzos de los grupos mexicanos que están trabajando en proyectos de creación de vacunas.

El proyecto de vacuna de los cimarrones es uno los cuatro que presentó la SRE ante la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), en busca de apoyo financiero. El canciller Marcelo Luis Ebrard Casaubón, ha declarado que independientemente de la resolución de este organismo internacional, el Gobierno de México seguirá respaldando dichos proyectos para su desarrollo.

Editor California Medios

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